El estudio encabezado por Leopoldo Santos Argumedo, investigador del Departamento de Biomedicina Molecular del Cinvestav, analiza las propiedades inmunológicas del calostro materno, definido como la primera secreción de las glándulas mamarias hasta cinco días después del parto, con el propósito de examinar su composición y la función de sus anticuerpos.

En una primera etapa del estudio se analizaron 500 calostros y se corroboró que su composición es bastante homogénea, donde 90 por ciento de los anticuerpos pertenecen a la inmunoglobulina A (IgA); los humanos tienen dos clases de IgA, denominados IgA1 e IgA2, y esos últimos son más abundantes en el calostro, en una relación de tres a dos.

Patógenos inciden en la inmunoglobulina

El calostro de algunas mujeres presentaba incremento significativo de la IgA1, mientras que otros calostros tenían niveles más elevados de IgA2; al estudiar el expediente clínico de estas mujeres se observó que aquellas que habían tenido infección del tracto respiratorio (sin indagar patógeno) generalmente producían más IgA1, mientras la presencia de infección del tracto intestinal generaba más IgA2.

“Pareciera que el cociente en la producción de inmunoglobulinas sigue un patrón relacionado con el tipo de infecciones o de patógenos a las que se expusieron las mujeres durante el embarazo”, explicó Leopoldo Santos.

Efecto de las vacunas para producir anticuerpos

En un segundo trabajo se analizó el efecto de las vacunas durante la gestación, cuyo objetivo es estimular la producción de anticuerpos en el calostro para ser recibidos por los bebés y con ello protegerlos de infecciones; las vacunas más comunes aplicadas en ese periodo son la antitetánica y del neumococo.

Se hizo una selección específica de quienes recibieron esas vacunas y se encontró que, dependiendo de la naturaleza química del biológico aplicado, predominaba un tipo de anticuerpos, la de neumococo generaba un incremento importante de la clase IgA2, mientras con la antitetánica se presentaba un incremento predominante de IgA1.

Eso permitió corroborar y detectar que la estimulación del sistema inmunológico en mujeres gestantes aumenta la producción de anticuerpos del tipo IgA en el calostro, de ahí la recomendación de promover la vacunación durante el embarazo.