E.P.- Los cambios relacionados con el estrés en el ritmo cardiaco y la presión sanguínea de una mujer embarazada, junto con la ansiedad crónica, pueden afectar al ritmo cardiaco de su hijo en desarrollo. Estas son las conclusiones de un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Columbia en Nueva York (EE.UU.) y publicado en la última edición de la revista Developmental and Behavioral Pediatrics.

Estudios anteriores han mostrado que el estrés durante el embarazo puede aumentar el riesgo de que el niño nazca con poco peso o que nazca prematuramente, si bien cada vez más evidencias indican que el estrés durante el embarazo puede "reprogramar" el medio ambiente fetal de muchas formas que atañen al comportamiento del bebé y a su rendimiento en fases posteriores de su vida, según los autores del presente estudio.

En los análisis realizados se hizo un seguimiento de 32 mujeres embarazadas en el tercer trimestre, antes durante y después. Se observó que el ritmo cardiaco fetal durante el tests del estrés tenía relación con el nivel general de ansiedad de la madre. Por otra parte, la actividad cardiovascular de la madre y su nivel general de ansiedad se asociaban con cambios en el ritmo cardiaco fetal durante el periodo de recuperación, después de que estas mujeres terminaran un test para medir su nivel de estrés.

Los investigadores señalan que la relación entre el ritmo cardiaco fetal y el nivel de ansiedad diario de una mujer pueden indicar que los patrones de ritmo cardiaco han sido ya perfilados en el embrión por el estado anímico de la mujer durante los meses anteriores del embarazo.