Una nueva investigación de la Universidad de Washington (U.W.) y la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, ofrece una serie de impactos del calor “peligroso” en todo el mundo para finales de este siglo, dependiendo de las futuras emisiones de gases de efecto invernadero, según publican sus autores en la revista Communications Earth & Environment.

Escenarios de un futuro próximo

“Los episodios de calor que han batido récords en los últimos veranos serán mucho más frecuentes en lugares como Norteamérica y Europa”, afirma el autor principal, Lucas Vargas Zeppetello, investigador postdoctoral en Harvard. “Para muchos lugares cercanos al ecuador, en 2100 más de la mitad del año será un reto para trabajar al aire libre, incluso si empezamos a frenar las emisiones".

“Nuestro estudio muestra una amplia gama de escenarios posibles para 2100 −añade−. Esto demuestra que las opciones de emisiones que hacemos ahora siguen siendo importantes para crear un futuro habitable”.

Índices de calor

El estudio analiza una combinación de temperatura y humedad del aire conocida como “índice de calor” que mide el impacto en el cuerpo humano. El Servicio Meteorológico Nacional define un índice de calor “peligroso” como 39,4⁰ C. Un índice de calor “extremadamente peligroso” es de 51⁰ y se considera inseguro para los seres humanos durante cualquier periodo de tiempo.

“Estas normas se crearon en un principio para las personas que trabajaban en interiores, en lugares como las salas de calderas, y no se pensó en las condiciones que se darían en ambientes exteriores. Pero ahora las estamos viendo”, apunta Vargas Zeppetello.

El estudio concluye que, incluso si los países consiguen cumplir el objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento en 2⁰ C, cruzar el umbral “peligroso” será de tres a diez veces más frecuente en 2100 en Estados Unidos, Europa Occidental, China y Japón. En ese mismo escenario, los días peligrosos podrían duplicarse en 2100 en los trópicos, abarcando la mitad del año.

En el peor de los casos, en el que las emisiones no se controlen hasta 2100, las condiciones “extremadamente peligrosas”, en las que los seres humanos no deberían estar al aire libre durante ningún tiempo, podrían ser comunes en los países más cercanos al ecuador. Especialmente, en la India y el África subsahariana.

“Es extremadamente aterrador pensar en lo que sucedería si 30 o 40 días al año superaran el umbral de extrema peligrosidad. Este estudio te muestra el abismo, pero también te muestra que tenemos alguna agencia para prevenir que estos escenarios ocurran”, alerta Vargas Zeppetello.

Realización del estudio y resultados

El estudio utiliza un método basado en la probabilidad para calcular la gama de condiciones futuras. Los autores emplearon un enfoque estadístico que combina datos históricos con proyecciones de población, crecimiento económico e intensidad de carbono para predecir la gama probable de concentraciones futuras de CO2.

El enfoque estadístico “ofrece rangos plausibles para las emisiones de carbono y la temperatura futura, y se ha estimado estadísticamente a partir de datos históricos y se ha validado con ellos”, subraya el coautor Adrian Raftery, profesor de estadística y sociología de la U. W. con un nombramiento adjunto en ciencias atmosféricas.

Los autores tradujeron el aumento de los niveles de dióxido de carbono en una serie de incrementos de la temperatura global y, a continuación, analizaron cómo afectaría eso a los patrones meteorológicos mensuales globales.

“El número de días con niveles peligrosos de calor en las latitudes medias se duplicará con creces para el año 2050”, indica el coautor David Battisti, profesor de ciencias atmosféricas en la U. W. “Incluso para las estimaciones más bajas de las emisiones de carbono y la respuesta climática, en 2100 gran parte de los trópicos experimentarán niveles ‘peligrosos’ de estrés térmico durante casi la mitad del año”.

Los resultados subrayan la necesidad tanto de reducir las futuras emisiones de gases de efecto invernadero como de proteger a la población, especialmente a los trabajadores al aire libre, contra el calor peligroso.