Redacción.- Los adolescentes de Cuenca presentan una ruptura de los hábitos de sueño durante los fines de semana y en ellos es frecuente el cansancio y la hipersomnia diurna, lo que se asocia con el fracaso escolar, según se desprende del estudio realizado por un grupo de investigación integrado por la jefe de Sección del Servicio de Neurofisiología Clínica del Hospital Virgen de la Luz, la doctora María Angeles García-Jiménez y diferentes facultativos de Atención Primaria de la capital conquense. Esta investigación, que ha resultado premiada durante la XII Reunión Anual de la Asociación Ibérica de Patología del Sueño, celebrada recientemente en Madrid, desvela que el consumo de alcohol y tabaco, el no practicar deporte de forma habitual y jugar al ordenador por la noche y un menor tiempo de sueño los fines de semana se asocian estadísticamente a la presencia de insomnio, observándose que mientras en los adolescentes no insomnes la media de suspensos se sitúa en un 1,92; en aquellos que lo sufren es de un 2,65.

Para la elaboración de este trabajo, que tenía como objetivos conocer la prevalencia de trastornos de sueño en la población adolescente de la capital, describir sus hábitos de sueño y relacionarlos con su rendimiento escolar, se llevó a cabo un estudio epidemiológico observacional, descriptivo y transversal de todos los alumnos de Primero y Cuarto de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), de los nueve institutos de la ciudad. De los 1.293 alumnos matriculados en estos cursos, completaron un cuestionario anónimo, 1.155 alumnos, lo que significa una tasa de respuesta del 89,3 por ciento, de los cuales 530 fueron chicos y 609 chicas, con una edad media de 14 años.

La mayoría de ellos, un 57,4 por ciento, declaró dormir más de 8 horas y un 31,3 por ciento entre 6 y 7 horas. Sin embargo, mientras los días laborables se acuestan sobre las once y media de la noche y se levantan a las alrededor de las ocho de la mañana, los fines de semana la hora de acostase se sitúa como media a la una de la madrugada y el 45,4 por ciento de los adolescentes declaró dormir mal la noche del domingo al lunes.

En cuanto a la calidad del sueño nocturno y los trastornos del mismo, se destaca que el 38,5 por ciento se quejan de dormir mal, que un 23,4 por ciento de los encuestados tarda más de 30 minutos en conciliar el sueño. Además el 38,3 por ciento de los adolescentes encuestados tiene despertares nocturnos, un 16,1 por ciento un despertar precoz, mientras que el 9,9 por ciento presentan síntomas de insomnio, que presentan a su vez síntomas de ansiedad y depresión

En cuanto a los datos sociodemográficos y hábitos de vida, el estudio desvela que la mayoría de los adolescentes viven en el hogar familiar (96,7 por ciento), que un 78,4 por ciento practican deporte de forma habitual y que el 46,7 por ciento utiliza el ordenador para jugar, preferentemente por la tarde y durante una media de tiempo de 75 minutos.

Por lo que respecta al consumo de tóxicos, y según el mismo trabajo, el 19,8 por ciento de los adolescentes encuestados se declara fumador y el 38,7 por ciento consumen bebidas alcohólicas, aunque sólo el 3,1 por ciento lo hace a diario. Asimismo también se destaca que un 60 por ciento consumen bebidas excitantes del tipo del té, café o colas durante la tarde.