"No existe una buena conexión entre los hospitales, y la solución pasa por conectarlos entre sí". Era la conclusión que Vicente Bertomeu, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) extraía tras la presentación del estudio RECALCAR, que pretendía medir a nivel estatal los recursos asistenciales dedicados en Cardiología con el objetivo de "no sólo hacer una foto de cómo estamos, sino de proponer políticas de mejora", según Bertomeu. De dicho estudio se extraía, entre otras, la conclusión clara que de si un paciente sufre un infarto agudo de miocardio (IAM) aumenta significativamente la posibilidad de supervivencia y se reduce la tasa de reingresos si es tratado en un hospital de referencia y si es atendido en un servicio de Cardiología donde sea posible realizar una angioplastia primaria. En cuanto a la variabilidad clínica, se calcula, según este estudio, que según el lugar donde haya sido asistido el paciente, existe una variabilidad de un 20 por ciento en la supervivencia, cifra que aumenta en el caso de los reingresos, donde se sitúa en un 50 por ciento. El problema está en que cuando el paciente es llevado al hospital más cercano ya es difícil trasladarle a otro hospital más grande y con los recursos necesarios, por ello el presidente de la SEC insistía en la necesidad de trabajar más en red, ya que "no se trata sólo de mejorar la relación con Atención Primaria, sino también entre los propios cardiólogos".

De hecho, ese era otro de los puntos principales de este encuentro, el que los profesionales se implicasen en la solución del problema y en avanzar en la gestión clínica, puesto que el simple hecho de decidir los tiempos por paciente, ya es gestión. En este sentido intervenía también la secretaria general de Sanidad, Pilar Farjas, que explicaba que "hay que insistir en la trascendencia de las decisiones médicas", porque cada una de estas decisiones de los profesionales impacta en el sistema, y hay que tener en cuenta que "no vamos a poner más dinero porque no lo hay, así que necesitamos que esas decisiones sean muy responsables", haciendo una llamada a los médicos a la eficiencia, que significa tener el mismo resultado para el paciente pero con un mejor resultado para el sistema.

El papel de Administración, industria y sociedades

Pilar Farjas también intervenía en este foro para explicar a los asistentes los pormenores de la reforma sanitaria que supone el RDL 16/2012, que si bien pretende ahondar en cuestiones estructurales como la gestión de la demanda, también responde a la necesidad de "implantar medidas de impacto económico", ya que "en este momento es imposible gastar más de lo que ingresa el Estado y es imprescindible tomar medidas", además de blindar el SNS, asegurar su sostenibilidad y mejorar la equidad en el acceso de las prestaciones. Prestaciones en las que además "se necesita incorporar criterios de calidad".

Por su parte, Carlos Macaya, antiguo presidente de la SEC y vicepresidente de FACME, hacía un resumen de lo que pueden aportar las sociedades científicas al problema, no sin antes recordar que otro de los conflictos es la falta de transparencia, y que hay que saber y publicar los datos para poder actuar sobre ellos. Más allá de ello, se mostraba de acuerdo con Farjas en la gestión clínica, cuestión que se promueve dentro de las sociedades, así como la coordinación y el desarrollo de guías de práctica clínica y la facilitación del desarrollo de la gestión por procesos, siendo una herramienta para que el médico tome mejores decisiones.

Por último, Yago Alonso, presidente del sector cardiovascular, Neurocirugía y tratamiento del dolor de FENIN, aportaba que lo que hay que hacer es adaptar los modelos organizativos teniendo en cuenta que cada ciudadano consume el 60 por ciento de su gasto sanitario a partir de los 65 años. Este es realmente el gasto, y no el que supone la tecnología sanitaria, según Alonso, que además informaba que pese a haber disminuido la compra en tecnología desde 2010 en déficit del Estado en Sanidad ha seguido aumentado.