E.P/ Madrid.- El envejecimiento de la población y el cambio estructural de la familia y el mercado de trabajo provocarán que en los próximos años la prestación de cuidados de larga duración a los mayores dependientes requiera de un incremento del 9 por ciento anual de los fondos públicos y privados destinados en la actualidad a tales fines. Esta asistencia supone hoy un 0,6 por ciento del PIB, es decir, unos 3.005 millones de euros. Este porcentaje supondría aportar 270 millones de euros adicionales al año en los próximos 30 años. Ésta es una de las conclusiones de un estudio comparativo realizado por el Centre de Reçerça en Economia i Salut (CRES) de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona que ha sido presentado en el marco de unas jornadas organizadas por ‘Edad & Vida’, por el profesor del Departamento de Economía y Empresa de dicha institución universitaria, David Elvira.

El debilitamiento del papel de la familia como proveedora de ciudados, unido al progresivo envejecimiento demográfico, aboca a que la sociedad deberá incrementar "necesariamente" los recursos destinados a atender a las personas mayores dependientes. En este sentido, el estudio estima que el gasto total destinado a sufragar los ciudados de larga duración para el año 2026 podría situarse entre el 0,8 y el 1,2 por ciento del PIB. "Esta escena hace necesaria la colaboración pública y privada para garantizar su viabilidad", afirmó Elvira.

De ello se deriva el requerimiento de mantener un ritmo de crecimiento de esta partida económica del nueve por ciento anual en los treinta próximos años. De los seis millones y medio de personas mayores que hay actualmente en España, una tercera parte de las mismas muestra algún tipo de dependencia . De ellos, uno de cada cinco padece una dependencia grave, mientras que un nueve por ciento entre grave moderado y un cuatro por ciento depende de los demás de modo "severo".

El 94 por ciento de los seis millones y medio de estos ancianos sigue viviendo en la comunidad, ya sea en su propia casa o en la de familiares, mientras que el seis por ciento restante ha sido ingresado en una residencia – pública en el 2,5 por ciento de los casos – o privada (3,5 por ciento).

No obstante, precisa el profesor Elvira que un mayor envejecimiento de la población no tiene por qué suponer necesariamente un aumento simétrico del número de personas dependientes, ya que está población está condicionada por factores como las trayectorias vitales de las personas -estilo de vida, condicionada laborales-, además de la edad.