Un estudio ha encontrado que los síntomas de la enfermedad del ojo seco (EOS, por sus siglas en inglés) están asociados con la depresión. Esto sugiere, según los autores, que hay que considerar esta enfermedad como una posible comorbilidad al tratar a los pacientes con la patología ocular.

En concreto, Yi Zhou, de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia (EE. UU.), y sus compañeros examinaron la asociación entre la depresión y la gravedad del ojo seco. Se centraron tanto en parámetros clínicos (síntomas y signos) como subclínicos (marcadores inflamatorios en las lágrimas y en la superficie ocular) que incluyeron en un análisis transversal y longitudinal secundario de datos del estudio Dry Eye Assessment and Management (‘DREAM’).

En total, involucraron a 535 pacientes de 27 centros de Oftalmología y Optometría con síntomas y signos moderados a severos de ojo seco. La edad media fue de 58 años. De ellos, el 81% eran mujeres y el 74,4% eran personas caucásicas. Para su seguimiento, 479 participantes (89,5%) completaron la visita de los seis meses y 486 (90,7%) la de los 12 meses.

Más problemas oculares

Los participantes con depresión eran similares en edad, sexo y raza a los participantes que dieron negativo. Sin embargo, aquellos que dieron positivo para este trastorno mental informaron de una mayor prevalencia de artritis reumatoide. Además, tenían peores síntomas, más molestias oculares y peores puntajes de tinción de la córnea.

También asociaron la depresión con síntomas de ojo seco y signos generales más graves. Ello sugiere, según los autores, que el problema ocular puede ser más grave en aquellos pacientes que padezcan el trastorno de salud mental.

Sin embargo, no encontraron evidencia consistente del papel de los factores inflamatorios que expliquen la asociación entre la depresión y la gravedad del ojo seco.

Por qué podría ocurrir

Un motivo, según Yi Zhou, es que es fácil ver cómo los síntomas severos del ojo seco podrían afectar el bienestar mental de los pacientes. “Por otro lado, hay estudios que sugieren que las personas con depresión pueden tener cambios en la forma en que perciben el dolor”, ha señalado.

Además, la depresión puede tener un gran impacto en los hábitos de estilo de vida de la persona que la padece. Según los investigadores, si alguien con este trastorno pasa más tiempo frente a la televisión y la pantalla del ordenador, por ejemplo, podría empeorar los síntomas del ojo seco.

Ana Galor, del Instituto del Ojo Bascom Palmer de la Universidad de Miami, autora de un editorial que se publicó con los hallazgos, ambos en la revista JAMA Ophthalmology, también ha apuntado que esta asociación puede deberse a que existan unos factores subyacentes compartidos  que podrían contribuir tanto a la depresión como a la enfermedad del ojo seco.

Necesitan más investigación

Con todo, los autores afirman que los “hallazgos respaldan la consideración de la depresión como una comorbilidad en el manejo de pacientes con ojo seco”, sin perjuicio de que se necesiten más estudios para dilucidar la relación.

“Los síntomas y signos generales del ojo seco fueron más graves en los participantes con este síndrome de moderado a grave que dieron positivo para la depresión, lo que sugiere que la depresión puede estar asociada con una EOS más grave”, prosiguen.

Por eso, concluyen que “identificar la depresión y considerar el tratamiento, incluidos los medicamentos sistémicos, puede ser útil en el manejo de pacientes con EOS. Los pacientes con problemas oculares más graves pueden beneficiarse de una evaluación psiquiátrica comórbida”.