Los defectos cardiacos congénitos afectan aproximadamente a 36.000 recién nacidos cada año en la Unión Europea, sin embargo, en muchas ocasiones no es posible tratar a estos pacientes, que son además los más vulnerables: bebés y niños con defectos congénitos. En este contexto, Abbott ha anunciado en el día de hoy la aprobación en Europa de dos de sus dispositivos pediátricos destinados a salvar la vida de los más pequeños que anteriormente no tenían otra opción terapéutica.

Como recuerda Michael Dale, vicepresidente de Abbott Structural Heart Division: “Si bien los niños con defectos congénitos que se benefician de estas terapias representan un segmento muy pequeño de la población total afectada con enfermedades cardiacas estructurales, estas nuevas tecnologías permiten a los médicos tratar a los pacientes pediátricos más vulnerables que tienen limitadas las opciones terapéuticas”

Dos dispositivos diferentes

En concreto se trata de la válvula Masters HP es la más pequeña del mundo y permite a los médicos sustituir la válvula cardiaca mitral o aórtica de bebés y niños. Esta válvula cardíaca mecánica rotable bivalva está diseñada para su implantación en la posición mitral o aórtica. Forma parte de la línea Masters, que ahora incluye siete válvulas con diámetros que varían entre los 15 y los 27 mm.

En palabras de Álvaro González Rocafort, cirujano cardiaco pediátrico y de cardiopatías congénitas del Hospital Universitario La Paz. “Hasta el momento la válvula cardiaca más pequeña era de 16 mm. A priori, un milímetro de diferencia puede parecer algo nimio o poco significativo. Sin embargo, desde un punto de vista cardiológico cuando trabajamos con población pediátrica el tamaño es muy importante y un milímetro de diferencia es fundamental para que la prótesis funcione adecuadamente”.

Cabe recordar que ha sido precisamente en el Hospital Universitario La Paz donde se implantó por primera vez este dispositivo en España, a finales del pasado mes de junio, debido a su aprobación para uso compasivo.

La otra aprobación corresponde a Amplatzer Piccolo, el primer dispositivo médico del mundo que se puede implantar en bebés de menos de 2 kgs para tratar el ductus arterioso persistente. Se trata de una malla de nitinol autoexpandible que se inserta a través de una pequeña incisión a través de la vena femoral y se guía a través de los vasos hasta el corazón, donde se coloca para sellar la abertura en el corazón. Gracias a ello, muchos de los bebés prematuros más críticos de la unidad de cuidados intensivos neonatales pueden prescindir de la respiración artificial poco después del procedimiento mínimamente invasivo.