El Gobierno vasco diseña una nueva nueva estrategia de Salud Mental para hacer frente al aumento de pacientes y necesidades que ha generado la pandemia en este ámbito. Además, los pediatras de Osakidetza han  comenzado esta semana a llevar a cabo los cribados para detectar casos de depresión mayor en estos pacientes.

La hoja de ruta que se marca la Sanidad vasca va a primar la atención psiquiátrica a los niños, adolescentes y jóvenes. Así lo ha indicado la consejera de Salud, Gotzone Sagardui, que ha adelantado que en breve se reunirá con el Consejo Asesor de Salud Mental de Euskadi para concretar las medidas y medios que se aplicarán para atender  este problema de salud que no deja de crecer.

Pese a los recursos ya puestos en marcha, la responsable sanitaria ha subrayado que "debemos seguir avanzando, ya que así nos lo pide la sociedad", en el ámbito de la Salud Mental.

Perfiles emergentes

La nueva estrategia mantendrá y reforzará los numerosos programas existentes ya en el Servicio Vasco de Salud (SVS), aunque incorporará las nuevas acciones y prestará especial atención a los perfiles emergentes; ahondará en el ámbito infanto-juvenil.

Se trata de responder también a  las necesidades específicas de los menores en oncología infantil reforzar la prevención en todos los ámbitos, también fuera del área sanitaria, y dará un impulso definitivo al desarrollo de la estrategia de prevención del suicidio.

Bizkaia suma ya un total de 61 plazas ambulatorias para la atención de la salud mental infanto-juvenil –sumando otras 15 en Saralegi, también en Bilbao, y 16 en el Hospital de Galdakao–, a las que hay que añadir 10 más en Araba y 14 en Gipuzkoa.

Cribados preventivos

El anuncio de la revisión de la estrategia de Salud Mental en Euskadi ha coincidido en la puesta en marcha de los cribados para detectar casos de depresión mayor en adolescentes que se va a llevar a cabo en los centros de salud vascos. Serán los pediatras los encargados de llevarlos a cabo. Para ello, realizarán una serie de preguntas a aquellos niños y niñas de entre 12 y 14 años que muestren indicios de sufrir este problema.

Como ha explicado la responsable de la Sanidad vasca,  la salud mental infanto-juvenil ha sido "sin duda, uno de los ámbitos más afectados por la pandemia". Por ello, Euskadi ha reforzado las plazas ambulatorias existentes en Euskadi, doblando los recursos materiales y humanos en este ámbito desde 2020, además de incrementar la ratio de personal especializado, "que ya se situaba entre las más altas de todo el Estado", o poner en marcha programas de apoyo a pacientes, familias y profesionales.

Según los especialistas, una de las pocas buenas que ha traído la pandemia es que se han visibilizado las enfermedades de salud mental y "las personas afectadas acude más tanto al medico de AP como al especialista para ser tratados; son conscientes de que deben consultar el problema", explican.