El único tratamiento posible para los celíacos es excluir el gluten de la dieta. Sin embargo, la adherencia a la misma resulta complicada. Entre otras cuestiones porque se trata de una dieta cara y difícil de seguir. Sin embargo, los especialistas insisten en la importancia de no abandonarla. De lo contrario, pueden agravarse los síntomas y empeorar el estado de salud. Esta será una de las ideas a exponer en el LXXXI Congreso de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). El mismo se celebrará del 16 al 18 de junio en León.

Como explica Luis Fernández Salazar, especialista en Aparato Digestivo en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, excluir el gluten de la dieta supone mejorías. “La mayoría de los pacientes que lo hacen responden favorablemente al tratamiento, sus análisis de sangre se normalizan, sus síntomas mejoran y sus deficiencias nutricionales -en caso de tenerlas- se recuperan”. Sin embargo, advierte de que es posible que en algunos casos la respuesta sea más lenta. Hasta “pueden empeorar o, incluso, presentar nuevos síntomas que no necesariamente estén relacionados con un mal cumplimiento de la dieta sin gluten”, especifica.

A este respecto, Fernández Salazar añade que es posible que estos síntomas pueden deberse a otros trastornos o enfermedades. Es el caso del Síndrome de Intestino Irritable,  muy prevalente en la población general.

Excluir el gluten de la dieta

Otro de los problemas sobre los que reflexiona el experto, es que cada vez hay más personas que han modificado la dieta. En algunos casos sin recomendación por expertos. Y lo que la población desconoce es que excluir el gluten de la dieta sin recomendación, puede dificultar la interpretación de los síntomas. Por ende, puede dificultar el diagnóstico de la enfermedad celiaquía.

Cabe recordar que la enfermedad celíaca, cuyo Día Nacional se conmemora el próximo 27 de mayo, puede afectar a 1 de cada 200 personas en España. Su prevalencia es más elevada en niños menores de 5 años que en adultos. En adultos, se manifiesta más en mujeres que en hombres. Especialmente, en personas que son familiares de celíacos en primer grado, tienen enfermedades autoinmunes, síndrome de Down, etc.