Médicos especialistas en sexualidad, psicología y salud pública exigen que se promueva la obligatoriedad de los protocolos públicos, para ofrecer servicios de salud y tratamiento a pacientes de la comunidad LGBTQ+.

La demanda se hizo pública a través del primer Foro Diversidad Sexual y Salud LGBT, promovido por el Instituto Nacional de ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

Karen Marañón, moderadora del Foro, asegura que la comunidad LGBTQ+ presenta múltiples retos para acceder a una atención de salud digna, debido a la existencia de prejuicios por parte del personal de salud.

Una lucha “relativamente nueva”

Ricardo Baruch Domínguez, doctor en ciencias en sistemas de salud por el Instituto Nacional de Salud Pública de México, opina sobre las barreras y los retos de la atención de la salud en la comunidad LGBTTTQ+.

“Hay que reconocer que la lucha por las personas LGBTQ+ es relativamente nueva y particularmente si nos vamos hacia las discusiones en el gremio de la salud”, afirma.

Refiere que apenas hace unas décadas que se despatologizó la homosexualidad y la transexualidad.

“Si partimos desde esta idea de que nosotros estábamos enfermes para el gremio de la salud, podemos entender muchos estigmas y discriminación”, dice.

Baruch recuerda que desde la década de los 80, con el aumento en los contagios de VIH, es cuando se empieza a reconocer las necesidades de salud para este sector.

Una necesidad que nace desde las aulas

Baruch hizo un reconocimiento a la UNAM por ser la primera institución educativa en México que incluyó una materia de diversidad sexual en su Facultad de Medicina.

Pese a ello, considera que es necesario que el tema se incluya como parte de la educación de instituciones tanto públicas como privadas.

En este sentido, agrega que una educación sobre las necesidades de salud que requieren los miembros de esta comunidad no solo abarca las relacionadas con el VIH.

Por ejemplo, en el caso de los transexuales, también es relevante incluir las terapias de reemplazo hormonal.

Además, considera relevante que los profesionales de la salud tengan conocimiento sobre cómo tratar a un paciente LGBTQ+ que consume drogas químicas como satisfacción para el acto sexual.

O también a aquellos que más allá de ser gays, lesbianas o transexuales, se clasifican en la categoría intersex.

Todo esto desde un punto de vista de respeto, sin estigmas ni prejuicios y con el conocimiento de un tratamiento integral adecuado.

Frenos al sistema de salud tras la pandemia del COVID-19

Los especialistas como Baruch lamentaron que tras la pandemia del COVID-19 los cambios en el sector salud dejaran a un lado a la comunidad LGBTQ+.

Refieren la eliminación de programas de prevención, recursos para apoyar actividades con asociaciones a favor de esta comunidad, y abastecimiento de medicamentos.

“Parecía que íbamos bien antes de la pandemia, pero vivimos en una situación compleja con reformas al sistema de salud que no tienen ni pies ni cabeza”, dice.

Por todo lo anterior, piden que el protocolo para la atención médica a las personas LGBTQ+, creado durante el sexenio anterior se vuelva obligatorio.

Con ello, todas las clínicas y hospitales a nivel nacional podrían dar una guía de acciones y estrategias específicas para la comunidad.

Baruch y los ponentes del Foro reconocieron a la Ciudad de México, por ser uno de los estados que más protocolos de salud tiene a favor de la comunidad LGBTQ+.