Durante la reunión anual de la Asociación de Insuficiencia Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), cardiólogos de toda España debatirán extensamente sobre cómo organizar la atención al paciente con insuficiencia cardiaca. También sobre la necesidad de implantar el llamado Código Shock.

Actualmente la insuficiencia cardiaca aguda causa unos 80.000 ingresos hospitalarios anuales en nuestro país. De hecho, es la primera causa de ingreso en mayores de 65 años e implica un mal pronóstico. Entre el 3 y el 10 por ciento de los pacientes fallecen en el mismo ingreso, y al cabo de un año ha muerto el 20-25 por ciento, en general por causa cardiaca.

Pese a ello, expertos como Javier Segovia, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, no creen necesaria la creación de un ‘Código ICAg’, como sí ocurre con otras enfermedades. Segovia sí defiende, sin embargo, la creación de un Código Shock. “En el shock refractario y con evidencia de disfunción de órganos la mortalidad se acerca al 100 por cien. Aunque afortunadamente representa menos de un 5 por ciento de todos los casos de insuficiencia cardiaca aguda”.

A este respecto, se han publicado algunas experiencias de funcionamiento de Código Shock en París (La Pitiè), Nueva York (Columbia) y Madrid (Puerta de Hierro). Las mismas cuentan con supervivencias del 50-56 por ciento a corto y medio plazo. Estas se basan en series de más de 100 pacientes con esta entidad.

Implantar el Código Shock

El especialista explicaba el funcionamiento del Código Shock. Este funciona estratificando hospitales en tres niveles. Los mismos se comunican inmediatamente ante la aparición de un caso de shock cardiogénico: Los de nivel más básico han de tener UCI para reconocer lo más precozmente el shock y derivar a los pacientes. Los de nivel medio pueden poner medidas iniciales para estabilizarlos. Los centros más avanzados son los que disponen de un ‘shock team’ de guardia con posibilidad de usar todas las técnicas para tratar a corto y largo plazo a estos pacientes.

Mediante estas sofisticadas unidades y centros especializados en el shock cardiogénico, se ha conseguido la supervivencia a corto y medio plazo de más de un 50 por ciento de estos pacientes. Por eso, según Segovia, en este caso sí está justificada la implantación de un Código Shock. En concreto para detección, traslado y tratamiento precoz de este subgrupo de pacientes.