MADRID (EUROPA PRESS)

El sedentarismo y el exceso de grasa abdominal marcan el inicio de la diabetes, según ha informado el endocrinólogo de Hospitales Nisa, Javier Maravall, quien ha avisado de que ocho de cada diez personas con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso.

De hecho, la estrecha relación entre obesidad y diabetes ha servido para acuñar el término diabesidad, ya que ambas, diabetes y obesidad, comparten como mecanismo fisiopatológico la resistencia a la insulina. Así, cuando su existencia se alarga en el tiempo, un mal control de la enfermedad trae consigo altísimas posibilidades de dar origen a complicaciones crónicas en vista, riñones y nervios periféricos, si bien el punto más preocupante es la salud cardiovascular.

“Las personas con diabetes tienen mayor riesgo de padecer complicaciones cardiovasculares: angina de pecho, infarto de miocardio, accidentes vasculares cerebrales, disminución de la sangre que llega a las piernas, etc”, ha recalcado Maravall.

Y es que, para que aparezca la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) deben coexistir dos problemas: por un lado, la “resistencia” a la acción de la insulina, es decir, la insulina que produce nuestro páncreas no ejerce de forma correcta el efecto que debería sobre nuestro organismo; y por otro lado, debe existir también un déficit en la producción de la insulina. Esto tiene un fuerte componente genético y provoca un deterioro progresivo en la capacidad del páncreas para producir insulina.