Actualmente, la prevalencia anual del trastorno de ansiedad generalizada es del 3 por ciento, mientras que los trastornos de pánico presentan una prevalencia anual del 1 por ciento. Por su parte, la depresión tiene una prevalencia-vida del 10,6 por ciento y una prevalencia anual del 4 por ciento. Sin embargo, los expertos advierten de que estos porcentajes de prevalencia de las principales patologías mentales pueden aumentar tras la COVID-19.

En palabras de Luis Gutiérrez Rojas, psiquiatra del Hospital Universitario San Cecilio de Granada, “después de la actual situación es previsible que nos enfrentemos a un incremento de patologías mentales, concretamente a una mayor frecuencia de ansiedad y depresión en los próximos meses y, por supuesto, a fobias, especialmente agorafobia -miedo a los espacios abiertos-, algo que ya es muy frecuente en consulta y se debe abordar rápidamente. Estas fobias suelen estar acompañadas de ansiedad o pánico”.

Así lo ha puesto de manifiesto durante el webinar de Lundbeck Academy ‘Salud Mental: abordaje desde Primaria y Mindfulness’, en el que han participado alrededor de 600 profesionales de Atención Primaria. En el mismo, se ha insistido en que ahora que afrontamos las fases de desescalada, es el momento de prevenir y animar a las personas a ir regresando a la normalidad.

“Si el miedo a salir nos paraliza o genera ansiedad, se debe consultar al médico de Atención Primaria. No se debe quitar importancia a estas situaciones, porque debemos recordar que la ansiedad es la puerta de entrada a la depresión, y si no actuamos y prevenimos, estas personas pueden padecer depresión en poco tiempo siendo entonces un problema mayor”, ha advertido el psiquiatra del Hospital San Cecilio de Granada. Además, ha puntualizado que el 60 por ciento de los casos de depresión cursan con síntomas de ansiedad.

Pese a ello, los expertos han matizado que es necesario distinguir entre la ansiedad normal, producida por una situación estresante como la que estamos viviendo, que cumple una función adaptativa y puede llegar a mejorar el rendimiento, de los cuadros de ansiedad generalizada y de los trastornos de pánico.

Por último, también se quiso poner especial atención en todas las personas con patologías mentales graves como psicosis o trastorno bipolar, a las que la situación provocada por la COVID-19 ha afectado de manera especial, porque han podido sufrir descompensaciones durante la época de confinamiento.