El SARS-CoV-2 es capaz de perder fragmentos de su material genómico (deleciones) en la región de la espícula (proteína que forma la característica corona del virus). Esto es así para sintetizar proteínas incompletas que permitirían al virus autocontrolar la virulencia de la infección. Este descubrimiento sería una estrategia del propio virus para atenuar la infección en el huésped. El objetivo es minimizar el daño producido, retrasando los síntomas, favoreciendo la persistencia y en consecuencia manteniendo la transmisibilidad. Ante este descubrimiento, expertos destacan el uso de las herramientas de edición genética (CRISPR) para mejorar el diagnóstico del coronavirus.

Así se ha expuesto en el I Congreso Nacional COVID19. Este es el mayor encuentro sanitario celebrado hasta la fecha en España, con más de 16.000 personas investigadores, expertos y profesionales de la salud. En cuanto al trabajo, el mismo se ha publicado en la revista Emerging Microbes and Infections.

Edición genética en SARS-CoV-2

El trabajo se ha realizado aplicando las técnicas de secuenciación de última generación. En concreto, next-generation sequencin. Las mismas se han utilizado para el estudio del gen que codifica la espícula viral (proteína spike). En concreto, en las poblaciones virales presentes en el tracto respiratorio de 18 pacientes con COVID-19 (leves y graves). Según ha explicado Josep Quer, en el 100 por cien de los pacientes leves y en la mitad de los pacientes graves, una proporción significativa de los virus que se detectan presentan deleciones con un cambio en la pauta de lectura.

Por su parte, Jesús Pla, del departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, ha hecho hincapié en los sistemas CRISPR de edición genética. A saber, como herramienta en el tratamiento y diagnóstico de enfermedades infecciosas, en concreto la COVID-19. Los CRISPR son familias de secuencias de ADN en bacterias, que contienen fragmentos de ADN del virus que han atacado a estas bacterias. Estos fragmentos se utilizan por la bacteria para detectar y destruir el ADN de nuevos ataques de virus similares, y así poder defenderse eficazmente de ellos. En este sentido, el Pla ha expuesto cómo el sistema de edición genética de CRISPR puede contribuir a la detección del SARS-CoV-2 y otras infecciones como el virus del papiloma humano.