Redacción. Madrid.- Especialistas en el estudio y prevención de las patologías que afectan a las venas han denunciado, una vez más, durante la presentación del Documento español de consenso sobre el Síndrome de la Clase Turista, el hecho de que la vena sigue siendo en España "una desconocida", básicamente "por la falta de atención de que adolece desde los medios sanitarios y desde la Administración".

Este Documento, auspiciado por la Fundación para el Estudio y Prevención de Enfermedades de las Venas (FespreV) y presentado por su presidente, el cirujano cardiovascular Miguel Ángel Santos Gastón, y por el hematólogo del Hospital Clinico de Barcelona Francesc Casals Solé, forma parte de una declaración más amplia, elaborada por FespreV, bajo el epígrafe "Documento sobre Accidentes Vasculares del Tiempo Libre", donde se establecen pautas de prevención en el amplio contexto de situaciones que abarca el concepto de "tiempo libre": viajes aéreos, transporte en general, turismo, deporte, ocio y sedentarismo.

Según indicó el doctor Santos Gastón, "la muerte por embolia pulmonar derivada de trombosis venosa en vuelos de larga duración es un riesgo con numerosa casuística, que no sólo acecha a los viajeros sino al propio personal aéreo".

Medidas preventivas

Así, las medidas preventivas, recogidas en un decálogo de consejos básicos, que recomiendan los autores del Documento, "sencillas y eficaces", incluyen ligeros ejercicios con pies y piernas durante el vuelo, ingesta abundante de líquidos salvo alcohol, usar calcetines o medias de compresión y la toma de aspirina una hora antes del vuelo.

Asimismo, como ha indicado el doctor Casals Solé, las personas diagnosticas de trastornos vasculares o con historia previa de trombosis deben consultar a su médico para recibir heparina de bajo peso molecular a dosis profilácticas.

El denominado Síndrome de la Clase Turista, que asimismo puede afectar a cualquier pasajero de preferente e incluso a las tripulaciones, se produce en situaciones que obligan a una prolongada inmovilidad de las extremidades inferiores, lo que puede facilitar la formación de coágulos sanguíneos, con el consiguiente riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda (TVP). Si el trombo no se disuelve, en ocasiones existe el riesgo de desprendimiento o que a través del sistema circulatorio emigre hacia el pulmón provocando una embolia pulmonar.

Desinterés general por la variz

En el coloquio tras la presentación del Documento, los expertos insistieron en denunciar que tampoco en el marco laboral existe el menor interés entre los agentes sociales por implantar medidas de prevención para las personas genéticamente predispuestas. Tal como dijeron, la consecuencia dramática está en los datos que ofrece la estadística: el 25 por ciento de la población padece de varices. En España, concretamente, seis millones de mujeres y tres millones de hombres.

Además, según los expertos, el viejo tópico que inclina a considerar la variz como dolencia femenina o cuestión estética, da pie a que el hombre acuda al médico cuando ya los trastornos varicosos le resultan insoportables, es decir, en situaciones extremas, con cuadros avanzados de úlceras y trombosis. Esta consideración de la variz como patología "menor" propicia, asimismo, en el terreno de la flebología la presencia de numerosos intrusos y oportunistas que operan de manera negligente, sin la elemental preparación ni garantía, inciden los especialistas.