Las vacunas han avanzado en una parte importante de los países occidentales, pero el porcentaje de vacunación sigue siendo desigual en el panorama internacional. Este hecho plantea un debate importante de cara a las próximas olimpiadas, donde se dan citan atletas de 200 países diferentes. Es por ello que los expertos han mostrado su preocupación por las lagunas en los protocolos COVID-19 de las próximas olimpiadas.

Japón se encuentra en estado de emergencia y, en la mayoría de los países, el porcentaje de personas vacunadas es bajo. Incluso en Japón, donde solo el 5 por ciento está inmunizado. No obstante, la autorización y la disponibilidad de vacunas faltan en más de 100 países.

Ante esta situación, varios expertos han publicado un documento en The New England of Medicine. En el mismo se centran en la necesidad urgente de un enfoque de gestión de riesgos. En el mismo recuerdan que Pfizer y BioNTech se han ofrecido a donar vacunas para todos los atletas olímpicos. Sin embargo, esta oferta no garantiza que todos los atletas recibirán vacunas antes de las olimpiadas.

Lagunas en los protocolos de las olimpiadas

En cuanto a las medidas previstas para estas olimpiadas, se recomienda a los atletas olímpicos que se cubran la cara. Pero no hay un control de vacunación. En contrapartida, los atletas se someterán a pruebas a intervalos no especificados después de su llegada a Japón.

Como recuerdan los expertos esto supone una laguna importante. Algunos atletas pueden optar por no vacunarse debido a preocupaciones sobre los efectos de la vacunación en su rendimiento. También por preocupaciones éticas sobre ser priorizados antes que los trabajadores de la salud y las personas vulnerables. Aunque varios países han vacunado a sus atletas, los adolescentes de entre 15 y 17 años no pueden vacunarse en la mayoría de los países. Asimismo, los niños menores de 15 años pueden vacunarse en incluso menos países. Como resultado, pocos atletas adolescentes, incluidos gimnastas, nadadores y buceadores de tan solo 12 años, serán vacunados.

“En ausencia de pruebas periódicas, creemos que la determinación del COI de continuar con los Juegos Olímpicos no se basa en la mejor evidencia científica”, concluyen. Por último, recuerdan que, a nivel mundial, hay 19 millones de casos activos. Las variantes preocupantes, que pueden ser más transmisibles y más virulentas que la cepa original de SARS-CoV-2, siguen circulando ampliamente.