EL MEDICO INTERACTIVO, La Coruña.- En los últimos años, han aparecido más de 30 definiciones para la dispepsia funcional, y es que, como asegura la Sociedad Española de Patología Digestiva, aunque la mayoría de los médicos saben en qué consiste, resultaba muy complicado alcanzar un consenso que aunara todos los criterios. Finalmente la definición aceptada dice que “la dispepsia funcional es aquel dolor o malestar crónico o recurrente centrado en la parte superior del abdomen y que se presenta en el último año durante, al menos, doce semanas, consecutivas o no, y en las cuales se demuestra que no hay enfermedad orgánica”.

 

Así lo explicó el doctor José Luis Vázquez-Iglesias, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Juan Canalejo de La Coruña, durante el Primer Curso Anual Interactivo de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), celebrado recientemente en La Coruña, con el fin de actualizar los conocimientos de los especialistas en patología digestiva y los residentes de la especialidad en torno al manejo del paciente con dispepsia funcional.

 

Los especialistas aseguraron que quizás lo que más caracterice al cuadro de dispepsia funcional es la ausencia de una causa puntual. En su lugar, hay de hablar de una conjunción de factores que pueden potenciar su aparición. Según el doctor Vázquez-Iglesias, los factores psicosociales, los trastornos de la motilidad y los ambientales pueden provocar el desarrollo de esta patología, “en la que la ausencia de cualquier lesión orgánica debe ser muy tenida en cuenta a la hora de hacer el diagnóstico”. Para ello, existe una serie de pruebas que ayudan a descartar otras patologías y confirman la presencia de una dispepsia funcional. “Lo primero que debemos hacer ante un paciente que se queja de un dolor recurrente en la zona superior del abdomen es descartar que no hay ningún órgano afectado, habitualmente, mediante gastroscopia o ecografía”, aseguró el especialista.

 

La dispepsia funcional, al igual que muchas otras patologías funcionales que afectan al aparato digestivo, encuentra una gran dificultad a la hora de dar con un tratamiento que consiga mejorar definitivamente el estado del paciente. “Al no haber una causa orgánica detrás, puede resultar complicado encontrar un tratamiento que consiga mejorar los síntomas”, explicó el experto. De hecho, “la mayoría de estos pacientes van a padecer recaídas en determinados momentos a lo largo de su vida y es que no hay medicamentos los suficientemente eficaces y definitivos como para solucionarle el problema a algunos pacientes de estas características”. Esta situación hace que el médico deba convertirse, en muchos casos, en un apoyo humano, psicológico y profesional fundamental para el enfermo, indicaron los especialistas.

 

Los trastornos funcionales, y dentro de ellos la dispepsia, son cuadros muy frecuentes. Se calcula que cerca de un 40 por ciento de la población general padece algún tipo de trastorno funcional, de los cuales entre un 15 y un 25 por ciento sufren dispepsia funcional.