La escasa formación en técnicas de reanimación pulmonar por parte de la población general y la heterogeneidad de normas regulatorias en las diferentes comunidades autónomas son dos de los motivos por los que la tasa de mortalidad es tan elevada en España. Es por ello que, con motivo de la celebración de la XXXIV Semana del Corazón, La Fundación Española del Corazón (FEC) y la Sociedad Española de Cardiología (SEC), con la colaboración de Cruz Roja, han presentado el informe “Muerte Súbita y Cardioprotección en España”.

Se trata de un documento que pone el foco en la importancia de mejorar la tasa de supervivencia de la muerte súbita y se pide un Plan Interministerial de Atención a la parada cardiaca, en el que estén involucrados los Ministerios de Sanidad, Consumo y Bienestar Social; Interior; Educación y Formación Profesional; y Cultura y Deporte.

La petición de un  Plan Interministerial de Atención a la parada cardiaca,  proviene de la heterogeneidad de la situación actual. En España, tras la aprobación del Real Decreto 365/2009, de 20 de marzo, sobre el uso de desfibriladores automáticos y semiautomáticos externos fuera del ámbito sanitario, las comunidades autónomas han ido adaptado dicha normativa y creando un mapa muy heterogéneo. “Sólo 7 comunidades autónomas (Andalucía, Asturias, Canarias, Comunidad de Madrid, País Vasco y Comunidad Valenciana) consideran obligatorio la instalación de DEAs en espacios públicos y privados”, ha incidido Carmen Martín, directora del departamento Salud y Socorro de Cruz Roja.

La muerte súbita en España

Según Carlos Macaya, presidente de la FEC, la muerte súbita “es un fenómeno socialmente dramático, ya que la muerte súbita inesperada ocurre, con mayor frecuencia, en personas jóvenes”. De esta forma es importante concienciar de que “las técnicas de reanimación cardiopulmonar deben empezarse de forma extraordinariamente rápida y precoz, ya que por cada minuto que pasa, las posibilidades de sobrevivir disminuyen en un 10 por ciento, por lo que al cabo de 10 minutos esas posibilidades son mínimas”.

De esta forma, las posibilidades de sobrevivir a una parada cardiaca se sitúan, únicamente, entre el 5 y el 10 por ciento en el ámbito extrahospitalario. Estas cifras varían mucho en comparación con otros países, como los nórdicos, en los que la supervivencia alcanza el 30 por ciento. Es por ello que un  Plan Interministerial de Atención a la parada cardiaca ayudaría a mejorar esta cifras.

Cabe recordar que la muerte súbita es el fallecimiento inesperado y repentino que sucede en la primera hora desde que se inician los síntomas de una persona aparentemente sana, que 24 horas antes del evento cardiaco se encontraba bien. Es una de las primeras causas de muerte en el mundo y se estima que, hasta 275.000 personas sufren al año un paro cardiaco en Europa. Aunque no existen datos oficiales, en España se producen, aproximadamente, 30.000 nuevas defunciones por esta patología cada año.