En el marco de su 42º Congreso Nacional, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) ha analizado la importancia de la identificación de los pacientes COVID-19 de riesgo. No obstante, el 95 por ciento de los pacientes COVID se atienden en Atención Primaria. Es por ello que es primordial priorizar el envío al hospital de los pacientes que lo requieran. También, por otra parte, empoderar al médico en la toma de decisiones adecuadas a tenor del conocimiento actual.

Para ello es clave detectar cuanto antes aquellos síntomas de alarma que orientan a una posible complicación del paciente con enfermedad por coronavirus. Así lo señalaba Adalberto Serrano Cumplido. “Es esencial profundizar en el conocimiento actual sobre el paciente COVID. Tanto el pronóstico vital según las características y presentación del paciente”. Todo ello “en un intento de identificar lo más precozmente posible a aquellos que precisarán de un tratamiento y control más exhaustivos”.

Identificación de los pacientes COVID-19 de riesgo

Una de las claves en la identificación de los pacientes COVID-19 de riesgo es conocer las características de los pacientes y las escalas para poder identificar el riesgo de mala evolución. A este respecto, Esther Del Corral exponía que las categorías de riesgo según la inflamación, los clúster fenotípicos, o la calculadora Priority van a mejorar el manejo de estos pacientes. De esta forma, son herramientas claves para estratificar el riesgo.  “Esto va a permitir al médico de Atención Primaria hacer un mejor manejo y decidir con herramientas el mejor nivel de atención para estos pacientes”, según del Corral.

En esta misma línea, Álvaro Morán expresaba la importancia de que los médicos de familia puedan acceder a pruebas de imagen de forma rápida. También a la valoración presencial de todo paciente sintomático para realizar un seguimiento correcto. Especialmente para la identificación de los pacientes COVID-19 de riesgo.

Por último, los expertos recordaban que “la Atención Primaria tendrá que constituirse en el soporte y coordinación del seguimiento de estos pacientes tras la superación de la fase aguda.  También en la identificación de los pacientes de la denominada “Long COVID”, abordando tanto aspectos físicos como psicológicos.