Redacción.- Con una incidencia anual de 40 casos por cien mil habitantes, el 90 por ciento de los cánceres de pulmón se hallan directamente asociados al tabaco, además cada año acaba con la vida de unos doce mil españoles. Con estos datos lograr un método de diagnóstico precoz que permita avanzar en su curación sería una gran noticia, y afortunadamente, según apuntan los expertos se está en el buen camino. "Lo más interesante quizá de todas las buenas noticias que existen hoy al respecto, es el uso combinado de técnicas diagnósticas como la Tomografía Axial Computerizada (TAC) y la tomografía por emisión de positrones (PET) en imagen tradicional, merced a las cuales pueden localizarse tumores de menos de dos centímetros y que no hayan invadido ganglios linfáticos", ha comentado el doctor Nicolás Moreno, especialista de la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (Neumomadrid) quien agrega que este nuevo método, "además de poder servir eventualmente como herramienta de diagnóstico precoz, tiene un especial valor para determinar el estadio del tumor ante el que nos encontramos y su mejor modo de curación".

La prueba de que estamos ante un claro avance es que estas técnicas permiten detectar el foco oncológico cuando su volumen es la mitad del que se podría ver mediante una radiografía, lo que supone un progreso muy notable en las posibilidades terapéuticas, según explican desde Neumomadrid.

Tanta es la expectación que ha generado entre los profesionales esta nueva vía diagnóstica que algunos expertos, quizá en exceso optimistas, creen que de este modo se podría detectar precozmente el 80 por ciento de los tumores pulmonares. Y en Estados Unidos ya se están realizando estudios masivos entre la población en riesgo para valorar su alcance real. Otro planteamiento diagnóstico de futuro, si bien menos perfilado que el anterior, es el que está siendo desarrollado actualmente por investigadores de la Universidad norteamericana de Maryland, quienes trabajan en el objetivo de detectar la enfermedad mediante un simple análisis de sangre que sea capaz de revelar las pautas de actuación en el organismo de una enzima " la telomerasa – implicada en la división celular.

Porque, según inciden desde Neumomadrid, el problema del cáncer de pulmón no es tanto la manifestación oncológica en sí como su dificultad para ser detectada a tiempo, esto es, cuando aún no se ha diseminado por el organismo y es factible poner en práctica un tratamiento que erradique el mal.

De hecho, y como apunta el doctor Moreno, "el pronóstico del cáncer de pulmón "sigue siendo malo en general salvo para el escaso 25 por ciento de casos que tienen la suerte de ser diagnosticados en una etapa precoz y pueden someterse con éxito a una cirugía curativa, ayudada en ocasiones con pautas de radioterapia y quimioterapia". "De ahí – añade este cirujano torácico del Hospital Gregorio Marañón – la gran importancia que tiene dar con algún método que nos permita avanzar en la detección del mayor número posible de enfermos susceptibles de curación, máxime cuando, según todas las previsiones, el volumen de pacientes tenderá a aumentar mucho en el futuro debido a la mayor longevidad y a los nuevos casos detectados entre las mujeres fumadoras".

Hasta ahora, la radiografía de tórax y el análisis de esputo han sido los únicos métodos de detección precoz del cáncer de pulmón. Sin embargo, se trata de técnicas que no gozan de todas las complacencias, hasta el punto de que en Estados Unidos llegó a descartarse en los años setenta la realización de radiografía anuales a personas en situación de riesgo tales como fumadores con una larga trayectoria de consumo, tras probar presuntamente varios trabajos que no se prolongaba la vida de los pacientes así diagnosticados.

Sin embargo, y como indica el citado experto de Neumomadrid, hoy esto se encuentra en revisión y comienzan a aparecer estudios donde se concluye que aunque las radiografías de tórax difícilmente van a ser la panacea buscada, siempre será mejor que no hacer nada. Lo que vale también, a grandes rasgos, para los análisis citológicos de una de los escasas manifestaciones con que se suele revelar la enfermedad (el esputo).

"Ojo clínico" de los profesionales de Primaria

Pero con ser importante la metodología diagnóstica que pueda deparar el avance de la ciencia, esto no puede hacer olvidar que hay factores clave para hacer frente a la enfermedad que seguirán siendo relevantes en el futuro. Entre ellos se encuentran la prevención, que en el caso del cáncer de pulmón consiste básicamente en no fumar y no exponerse al humo del tabaco. Y de otro, el deseable buen ojo clínico que se espera de todo médico de cabecera ante sus pacientes.

"El diagnóstico precoz puede potenciarse " comenta en este sentido el doctor Moreno – si los médicos tienen un alto índice de sospecha ante la población de riesgo, compuesta esencialmente por adultos muy fumadores. En presencia de cualquier mínimo síntoma, como un aumento de la tos o un esputo manchado de sangre, o en ausencia de síntomas pero ante cualquier anomalía detectada en una radiografía de tórax, es importante remitir esa información al neumólogo para confirmar el diagnóstico" concluye el experto.