Que la Sanidad española pueda seguir a la vanguardia y no se quede atrás en el futuro, depende no solo de una cuestión de sostenibilidad, sino también de tener una estrategia y un plan a medio y largo plazo en cuestiones tan básicas en este momento como es la digitalización.  Esa es la idea que defienden desde el Círculo de la Sanidad.

En concreto, los expertos insisten en que es clave tener presente las ventajas de las nuevas tecnologías en la atención sanitaria, aunque precisamente, esta ventana de oportunidad presenta desafíos muy relevantes que no se pueden ignorar. Y es que, según esta organización, para que el sistema no pierda el tren de la innovación, es muy importante que se lleve a cabo por parte de las administraciones públicas una inversión suficiente en I+D+i.

Para ello, el presidente del Círculo, Ángel Puente defiende que urge tener en cuenta fórmulas como la colaboración público-privada, “ya que en España existe una única sanidad, que es de máxima calidad, y cuyos recursos y talento deben aprovecharse al máximo”.

Definir prioridades

Tal y como añadía Puente, esta inversión es clave, pero debe ser racionalizada. “No se puede olvidar que, lamentablemente, los recursos no son infinitos, por lo que se hace necesario plantear entre todas las partes (responsables políticos, gestores públicos y privados, profesionales y pacientes) un plan que permita conocer las principales necesidades presentes y futuras y qué soluciones se pueden ir aportando con los diferentes avances tecnológicos”.

De esta forma, esta hoja de ruta de la digitalización de los sistemas debe basarse precisamente en la necesidad de definir prioridades. Por ejemplo, debe ser clave que favorezcan la reducción de las listas de espera. Así, trámites o seguimientos que todavía tienen que realizarse en persona, pueden llevarse a cabo de manera telemática, lo que también mejoraría la calidad de vida en el caso de pacientes con enfermedades crónicas, personas mayores o en situación de dependencia, etc.

Asimismo, en pro de una mayor eficiencia y evitar duplicidades, la digitalización de la sanidad favorecería poder compartir información y análisis clínicos en tiempo real con expertos de otros hospitales de todo el mundo, así como una mayor cohesión entre comunidades autónomas, avanzando hacia un historial médico que no parta de cero por cambiar de autonomía dentro del Estado español.