La percepción del ruido por la sociedad ha cambiado. Hasta hace muy pocos años, era símbolo de bienestar y felicidad, un factor consustancial a las sociedades modernas y dinámicas. Hoy, tal y como muestran los sociólogos Benjamín García y Francisco J. Garrido en "La contaminación acústica en nuestras ciudades", publicado en la colección Estudios Sociales de la Fundación "La Caixa", esta concepción ha sido superada por aquella que engloba los problemas derivados del ruido, informa en su edición del sábado, 15 de marzo, el diario LA RAZÓN.

Junto a los ya conocidos efectos en la percepción auditiva, el ruido, según los autores, aumenta en un 20 por ciento la posibilidad de sufrir infartos e incide sobre los niveles de estrés e irritabilidad, que afectan negativamente a la capacidad de concentración y aprendizaje.

Tráfico ruidoso

El estudio de estos profesores de Sociología de la Universidad Complutense recoge que el 80 por ciento de los ruidos de las ciudades es provocado por los automóviles. No obstante, la mayoría de los ciudadanos, que no asocia bienestar medioambiental a ausencia de ruido, se muestra mucho más intolerante con los ruidos generados en las zonas de ocio.

Garrido explicó que la preocupación por este tipo de contaminación aumenta en las localidades de mayor población. Así, en aquellas con más de 500.000 habitantes, "un 62 por ciento de ellos" se muestra preocupado, porcentaje que incrementa hasta el 83 por ciento en las grandes ciudades.

Los estudios realizados muestran que por debajo de los 45 decibelios (dBA) de nivel, casi nadie se siente molesto, mientras que la mayor parte de los ciudadanos se encuentran incómodos cuando sobrepasa umbrales de 55 dBA.

El informe advierte de que "a pesar de la proliferación de legislación sobre esta materia, no existe una Ley General que armonice las normativas que, además, se suelen incumplir de modo reiterado". Valencia se erige como la ciudad española con mayores índices de contaminación acústica según los autores.

Informar, formar y educar a los causantes de la esta contaminación, pasar de la cultura del ruido a la del silencio y buscar soluciones para el progreso en este campo son las cuatro líneas de actuación propuestas por los autores.