La combinación de estatina y ezetimiba ha demostrado una mayor reducción de cLDL que las estatinas en monoterapia. La reducción de cLDL con ezetimiba es de un 15%-20%, si se asocia a una estatina la reducción de cLDL puede alcanzar alrededor de un 70%.

Un aspecto a considerar es si hay que ir doblando la dosis de estatina, pero cada vez que se dobla la dosis se consigue reducir tan solo entre un 5 o un 6%.

Así, la combinación de estatina y ezetimiba permite no solo reducciones mayores de cLDL, sino que también se pueden combinar sin tener que llegar a emplear la dosis más alta de estatina.

De esta manera, se puede alcanzar la cifra deseada de cLDL y reducir el riesgo cardiovascular del paciente. La combinación de rosuvastatina más ezetimiba parece ser la más adecuada por la alta reducción de cLDL que ha demostrado y la seguridad, en cuanto efectos adversos se refiere.

Seguridad

Ezetimiba se puede administrar con cualquier dosis de estatina. Un metaanálisis de 18 ensayos clínicos, que incluyó 14.497 pacientes, puso de manifiesto que no había diferencia significativa en la aparición de efectos secundarios, como rabdomiólisis o hepatotoxicidad, entre el tratamiento combinado con ezetimiba y estatinas frente a estatinas en monoterapia.

Los efectos secundarios indeseables derivados del uso terapéutico de las estatinas fundamentalmente son dos: miopatías y elevación de enzimas hepáticas. Además, son dosis dependientes. A más potencia hipolipemiante de la estatina, más posibilidad de efectos secundarios.

Dosis dependiente

Por el contrario, su mayor efecto beneficioso inmediato, es decir el descenso de colesterol LDL, se obtiene con la primera dosis que se emplee.

Después solo se obtendrá, en el mejor de los casos, un beneficio adicional del 6% de descenso del colesterol LDL cada vez que se doble la dosis de estatina, pero el riesgo de los posibles efectos secundarios subirá de manera exponencial.

De ahí, la necesidad de optar por una terapia combinada. La pauta de estatinas más ezetimiba está especialmente indicada cuando se quiere obtener un importante efecto hipocolesterolemiante, minimizando el riesgo de efectos secundarios. Abordan el colesterol por dos mecanismos diferentes, por lo que los pacientes de alto o muy alto riesgo cardiovascular son candidatos idóneos para dicha asociación.

Cumplimiento terapéutico

Las combinaciones fijas favorecen el cumplimiento terapéutico porque es más cómodo para el paciente tomar menos pastillas.

La administración de menos comprimidos ayudará al éxito del tratamiento, en especial, cuando se trata de tratamientos crónicos o a largo plazo.

La toma por separado de fármacos da lugar a olvidos o abandono temporal del tratamiento. Pero, con las combinaciones fijas se reduce el número de comprimidos y se garantiza que ha tomado los dos fármacos.

Adherencia

La experiencia clínica demuestra que hay menos abandonos de tratamiento y mejores resultados con las combinaciones fijas que con la administración por separado de los fármacos. Además, hay que tener en cuenta que las combinaciones permiten alcanzar los objetivos de LDL recomendados por las guías de práctica clínica en cada perfil de paciente y empleando menos comprimidos.

En cuanto a la adherencia o cumplimiento de tratamiento, el hecho de ser solo un comprimido facilita el cumplimiento del tratamiento más que la administración de los fármacos por separado.

Este aspecto es de especial interés en pacientes polimedicados en los que se debe garantizar el cumplimiento terapéutico.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Cardiología Ana Isabel Rodríguez Serrano, Ángel López Cuenca, Marina Navarro Peñalver, Francisco Arregui Montoya y Esther Guerrero Pérez, y la endocrinóloga Mercedes Pascual Díaz, del Hospital Morales Meseguer, de Murcia; los médicos de Atención Primaria Carla Olmo Azuaga, Francisco Miguel Ferrer Pulido, José Manuel Krivocheya Montero, Emilio Cabreja López y Juan Carlos López Peral, y el endocrinólogo Rida Nagib Raya, de Málaga, y los cardiólogos Antonio Ildefonso Castilla Núñez, Javier Pérez Copete, Alfredo Vidal García, Salvador Montalbán Larrea, y los endocrinólogos Luz Martínez González y José Francisco López Martínez, del Hospital Rafael Méndez.