Redacción, Madrid." El Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se ha celebrado estos días en Viena ha sido el marco elegido por la Federación Mundial del Corazón para presentar los datos de su última iniciativa: una encuesta elaborada entre 825 médicos de Atención Primaria de 11 países para evaluar la forma en la que actualmente el médico se plantea el tratamiento de la hipertensión arterial.

Una de las revelaciones más importantes de esta encuesta, denominada GRASP (Global Research on Attitudes about Hipertension &amp. Stroke), que se ha llevado a cabo entre profesionales de España, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Canadá, Méjico, Suecia, Turquía, Corea del Sur y Sudáfrica, es que los médicos consideran mayor el riesgo de ictus entre los pacientes hipertensos, que el de infarto de miocardio.

Concretamente, y por orden de importancia, las consideraciones de los facultativos a la hora de establecer el tratamiento antihipertensivo son, en primer lugar, reducir el riesgo de ictus, seguido del riesgo de infarto de miocardio y, por último, la disfunción renal.

Ante estos datos es importante señalar que el 67 por ciento de los médicos encuestados reconoce la existencia de tratamientos antihipertensivos más eficaces que otros en la reducción del riesgo de ictus. de la misma forma que el 61 por ciento asegura tener muy en cuenta a la hora de prescribir el tratamiento antihipertensivo los resultados de los ensayos clínicos publicados.

A este respecto, algunos de los responsables de este sondeo, como el profesor Bjorn Dahlof, han asegurado que "dicha encuesta nos demuestra que los médicos que habitualmente tratan la hipertensión son conscientes de la existencia de unos tratamientos superiores a otros en la reducción del riesgo de ictus, si bien a la hora de la prescripción no siempre tienen en cuenta las evidencias clínicas". "-continúa el experto- que es importante hacer un llamamiento a médicos y autoridades sanitarias para que sus decisiones se basen en las sólidas evidencias clínicas existentes en la actualidad y en las nuevas Guías Europeas de Tratamiento, las cuales han demostrado que la incidencia del ictus puede reducirse en gran medida".