En los últimos 10 años cuando se han multiplicado las indicaciones terapéuticas de los medicamentos de origen biológico. En concreto, en Dermatología Pediátrica, estas terapias están despuntado como una herramienta fundamental para múltiples problemas como la psoriasis o la dermatitis atópica. Es por ello que durante el 47 Congreso Nacional de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) se quiso prestar especial atención a cómo estaba resultando la implantación de las mismas.

A este respecto, Raúl de Lucas, coordinador del Grupo de Dermatología Pediátrica de la AEDV, insistía en que a pesar de que cada vez son más los estudios que se realizan en esta población, no existe una guía terapéutica al respecto. “Los niños, por ser niños, en algunas ocasiones están infratratados ya que los médicos tendemos a ser más conservadores con ellos. Pero no podemos olvidar que algunas de estas enfermedades generan un gran impacto en su vida y en su escolarización”.

De hecho, la mayoría de los casos de dermatitis atópica se controlan con medidas generales y tratamiento tópico. Sin embargo, los casos graves de dermatitis atópica, que representan el 15-20 por ciento del total, no estaban siendo bien controlados con esta estrategia terapéutica ni con medicamentos sistémicos.  En esta misma línea, Ana Martín-Santiago, en el Simposio ‘Biológicos en Pediatría’, se centró en esta patología, recordando que un punto de inflexión a este respecto se había producido “el pasado mes de marzo, cuando se aprobó dupilumab –un biológico que fue autorizado hace dos años para la dermatitis atópica del adulto- para niños mayores de 12 años con este problema, ya que los estudios muestran que esta terapia es más eficaz y segura que los tratamientos sistémicos que se venían utilizando hasta ahora”.

Falta de estudios sistemáticos

Pese a que en psoriasis y en dermatitis atópica son dos de las patologías de Dermatología Pediátrica e las que  se han producido más avances, hay enfermedades como los trastornos de la queratinización cuya baja prevalencia impide realizar estudios sistemáticos que permitan sacar conclusiones acerca de su eficacia y seguridad. “El problema es que en las enfermedades raras es muy difícil realizar un ensayo clínico con poder estadístico, por lo que con frecuencia tenemos que usar tratamientos fuera de indicación guiándonos por hallazgos publicados en casos aislados”, añadía por su parte Ángela Hernández, también coordinadora del simposio.

Por último, Hernández también hacía especial mención a  que los trastornos de la queratinización comparten mecanismos etiopatogénicos similares a la psoriasis, siendo la inflamación la principal diana terapéutica. “El trastorno de la queratinización produce alteraciones en la barrera cutánea y esto genera inflamación. Ahí es donde tienen cabida los fármacos biológicos”, concluía la experta.