“Faltan aún varios años para doblegar el virus”, subraya la microbióloga Miren Basaras, responsable para la gestión del Comité de Vigilancia Covid-19, de la UPV/EHU.

Para la investigadora hay que concienciar a la sociedad de que aunque lleguen las vacunas el próximo mes, “el virus seguirá en nuestras vidas” y habrá que seguir con las medidas preventivas.

La catedrática recuerda que desde el punto epidemiológico, las cifras que arroja la pandemia todavía son malas. Por eso, insiste en que no hay que bajar la guardia ni relajar las medidas de precaución en Navidad. Basaras considera que aunque se permitan las reuniones de hasta 10 personas, “hay que ser cautos y adaptarse a las características de cada familia”.

En este sentido, la profesora recalca que cuantas más personas se concentren en entornos cerrados, el riesgo será mayor. Por eso recomienda el uso de mascarillas el mayor tiempo posible incluso en las cenas navideñas.

La científica de la UPV-EHU sostiene que las vacunas que se aprueben serán seguras, “pero el proceso de vacunación será lento y la inmunización de grupo tardará en llegar”.

Reconoce que está resultando difícil hacer ver a la gente joven que ellos también se contagian. “Quizás porque no han visto imágenes suficientes de las personas hospitalizadas o porque nos hemos vuelto todos muy egoístas”.

Jóvenes asintomáticos

Para la investigadora, los jóvenes asintomáticos tendrían que tomar conciencia de que son transmisores del virus. “Vectores de contagios  a sus familiares, amigos… ese es el gran problema”.

“No se lo debieran de tomar a la la ligera, porque ellos mismos pueden padecer la enfermedad que les puede dejar graves secuelas”, señala al tiempo que reconoce que la incidencia en la comunidad universitaria está siendo muy baja.

Advierte a la población de la necesidad de extremar las medidas preventivas en este Puente de la Inmaculada y las próximas navidades. “Aunque se elimine el confinamiento hay que seguir con las medidas anti-COVID”, señala.

Sostiene que parte de la sociedad no está entendiendo las informaciones sobre cómo se llevarán a cabo la vacunaciones. “Evidentemente en una primera fase no habrá vacunas para todo el mundo”.

Cuando las tengamos habrá un escalonamiento de prioridades. “Yo me vacunaré, aunque como no estoy entre la población de riesgo no seré de las primeras”, lamenta.

Basaras explica que los recortes que sufrió la investigación en España en los últimos años ha hecho que se investigara peor que en otros países, “porque para ello se precisa recursos de los que no hemos dispuesto”.

En su opinión, si el presupuesto de investigación se incrementara al 2% del PIB ayudaría a prevenir futuras pandemias, “que llegarán seguro, aunque todavía no sepamos cuándo será”.

Vacunas esterilizantes

La investigadora se refiere  a que el objetivo es conseguir vacunas esterilizantes que no solo eviten que las personas enfermen y no precisen hospitalización, sino que “también impidan que sean vectores de contagio”.

Sin embargo, se muestra prudente y señala que no hay que despreciar las que ya están aquí, “que serán seguras y con una efectividad grande”, porque las esterilizantes no llegarán antes del 2022.

Aunque reconoce que la “obligación a vacunarse tira para atrás a mucha gente”, la decisión será de cada país. Por ejemplo, Australia sí obligará a su población a inmunizarse.

“En España hubo hace unos años un brote de sarampión en Granada, provocada por unos niños que no habían sido vacunados, y un juez les obligó a vacunarse. Esperemos que no haya que llegar a esas situaciones”, remacha.