La innovación no es la principal responsable del incremento del gasto en medicamentos. Así lo ha explicado Pedro Luis Sánchez, director de Estudios de Farmaindustria, cuando ha analizado la evolución de la cuota de mercado en valores de fármacos con más y menos de diez años de comercialización. Así, la cuota de fármacos con patente suponía un 30,2 por ciento en 2015; un 29 por ciento en 2016; un 29,6 por ciento en 2017, y un 29,8 por ciento en 2018.

Pedro Luis Sánchez, que ha intervenido en el XVI Seminario Industria Farmacéutica y Medios de Comunicación, organizado por Farmaindustria, también ha cifrado en un 9,6 por ciento la probabilidad de aprobación de una molécula (63,2 por ciento en fase I; 30,7 por ciento en fase II; 58,1 por ciento en fase III y 85,3 por ciento en fase final). “El número de pacientes y el coste de la innovación suele ser inversamente proporcional, por lo que cuantos menos pacientes necesiten ese fármaco, el precio del medicamento debe ser más alto para recuperar los costes”. En este punto, el director de Estudios de Farmaindustria ha criticado que en muchas ocasiones se hable de forma exclusiva del precio del medicamento, sin tener en consideración el valor del fármaco: “Hay medicamentos que cuestan dos euros y son caros, mientras que otros cuestan 10.000 euros y son baratos”.

Por ello, considera que una buena herramienta para demostrar la eficacia y los beneficios de los productos farmacéuticos innovadores será Valtermed, el Sistema de Información para determinar el Valor Terapéutico en la Práctica Clínica Real de los Medicamentos de Alto Impacto Sanitario y Económico en el SNS: “Es una buena oportunidad para medir los resultados de un fármaco nuevo y poder valorar el beneficio de la innovación. Es un contrasentido pensar que aumentar el gasto sanitario es positivo, mientras que parece negativo que se incremente el gasto farmacéutico”.

Para evitar esta visión parcial de la situación, ha dicho que es necesario realizar un ‘horizon scanning’, que debe incluir el análisis de la innovación, pero también el ahorro que se va a producir por la pérdida de la patente de otros medicamentos.

Perspectiva social del medicamento

Desde Farmaindustria se quiere realzar “El valor del medicamento desde una perspectiva social”, que es también el título de un informe de la Fundación Weber. “Los medicamentos innovadores más eficaces pueden redundar en un ahorro de costes tanto directos como indirectos. Además, pueden liberar recursos para otros usos, lo que supone beneficios desde una perspectiva social”. Según un informe realizado en Estados Unidos, en términos de costes directos sanitarios, la incorporación de nuevos medicamentos en el mercado ha supuesto un ahorro neto de costes sanitarios de entre 2,4 y 8,3 veces el gasto farmacéutico incurrido. Este efecto compensatorio es más visible a largo que a corto plazo, según ha puntualizado.

José Ramón Luis-Yagüe, director del Departamento de Relaciones con las Comunidades Autónomas de Farmaindustria.Sustitución vs. cambio de la prescripción

En su intervención, José Ramón Luis-Yagüe, director del Departamento de Relaciones con las Comunidades Autónomas de Farmaindustria, ha hablado de los medicamentos biológicos y ha distinguido entre sustitución y cambio de la prescripción: “La sustitución es la práctica de dispensar un medicamento distinto al prescrito, sin consultar con el médico prescriptor. El cambio de la prescripción es la práctica por la que el médico prescriptor decide cambiar el tratamiento por otro análogo o similar por razones clínicas y con el acuerdo del paciente”.

A partir de esta distinción, ha puntualizado que los medicamentos biológicos presentan unas peculiaridades que no permiten su intercambio, por lo que no admiten sustitución sin la autorización expresa del médico prescriptor. Cuando un médico prescribe un medicamento biológico concreto, no se puede dispensar otro, ni original ni biosimilar.

Luis-Yagüe ha comentado que “fijar cuotas de penetración de medicamentos biosimilares en los hospitales o poner incentivos a su prescripción son prácticas que afectan a la capacidad de decisión de los médicos, limitan el acceso de los pacientes a los medicamentos y pueden suponer riesgos sanitarios”. La prescripción por principio activo no es apropiada para los medicamentos biológicos, sino que se deben prescribir por marca, tal y como dicta la legislación para asegurar una adecuada trazabilidad y farmacovigilancia. “Es necesario lograr una convivencia equilibrada desde el punto de vista económico y, sobre todo, sanitario, entre los medicamentos biológicos y biosimilares”, ha concluido.