La industria farmacéutica española facturó, en 2019, 16.246 millones de euros, según los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística, una cifra que se calcula que crecerá un 9 % respecto a la facturación de 2021, alcanzando los 20.000 millones de euros para el cierre de este año, tal como estiman desde Farmaindustria. Por su parte, el peso de la exportación supone el 75 % de las ventas, siendo el 5,4 % del total de las exportaciones que se producen en nuestro país.

“Se trata de una estimación preliminar que es coherente con el aumento de las exportaciones y que denota que el sector no solo está creciendo, sino que su productividad va en línea ascendente”, tal como ha avanzado Javier Urzay, subdirector general de la patronal.

Estos datos han sido ofrecidos a los medios en la presentación del primer ‘Estudio de la implantación industrial del sector farmacéutico en España’, elaborado por la consultora ManageArt. Se trata de un informe que ofrece una fotografía de la capacidad industrial de nuestro país en cuanto a producción de medicamentos de uso humano y veterinario, APIs y biológicos.

Así, se cifra en 173 el número de plantas de producción del sector farmacéutico en nuestro país pertenecientes a 122 grupos empresariales, el 61 % de ellos de capital español.

Plantas en Cataluña, Madrid y Castilla y León

Del total de las plantas, 57 de ellas están dedicadas a la fabricación de principios activos químicos y biológicos y las 116 restantes enfocadas en la producción de productos farmacéuticos tanto de uso humano  como veterinario.

De las 103 plantas de producción de medicamentos de uso humano, la mayoría (92) se dedican a la producción de productos de síntesis química y 11 están especializadas en productos biológicos, mientras que suman 24 las orientadas a la fabricación de medicamentos de uso veterinario. Completan el mapa, las 46 compañías fabricantes de APIs que suponen el 27 % del número total de plantas.

En lo que se refiere a su distribución geográfica, la mayoría de estas plantas farmacéuticas están radicadas en Cataluña (79 del total), siendo algo más del 20 % del total las establecidas en la Comunidad de Madrid (40 plantas), 14 de ellas se sitúan en Castilla y León, 8 en Castilla-La Mancha y el resto se reparten por el resto de las Comunidades Autónomas.

Sector industrial tractor

En palabras de Javier Urzay: “Los datos de este informe vienen a confirmar que tenemos un tejido industrial con elevados estándares de calidad capaces de ser flexibles en su producción, como han demostrado durante la pandemia”. “Sin embargo, –añade– también refleja la necesidad de tener presente que los márgenes cada vez son más estrechos lo que limita la capacidad de invertir”.

Asimismo, también supone una oportunidad ,asegura el subdirector de Farmaindustria, ya que la industria farmacéutica puede ser el sector tractor del país, ya que cuenta con altos estándares y una elevada capacidad de innovación, ha señalado.

Plan Estratégico de la Industria

En ese sentido, desde la patronal apuntan hacia el Plan Estratégico de la Industria Farmacéutica como una buena oportunidad para aprovechar el potencial estratégico que aporta este sector impulsando el acceso  a los medicamentos innovadores, fomentando la I+D y construyendo un pilar industrial.

En este sentido, desde ManageArt han realizado un análisis del sector destacando como principales fortalezas los altos estándares de calidad a costes competitivos frente a otros países de Europa, el alto nivel de inversión y el contar con un entorno laboral atractivo. Si bien reconocen que la industria farmacéutica en nuestro país tiene una alta dependencia del exterior en cuanto al abastecimiento de materias primas y cuenta aún con poca presencia de plantas biotecnológicas.

En cuanto a las oportunidades que no se deben dejar de aprovechar, los analistas destacan que se debe potenciar la fabricación de los medicamentos y APIs fabricados en España y en Europa, aprovechar el amplio ecosistema de start-ups biotecnológicas que hay en nuestro país, y mejorar la comunicación del valor añadido que representa el valioso tejido industrial español.