Con motivo del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, ha publicado un Documento de Posicionamiento sobre la mejora de la seguridad en la atención sanitaria. Este está basado en la idea de que avanzar en esta área debe ser una responsabilidad compartida por pacientes, familiares y profesionales de la salud.

Con el fin de prevenir problemas de seguridad en la Atención Sanitaria, tal como consta en el Documento de Posicionamiento, Fenin considera prioritario “fomentar una verdadera cultura de seguridad en todos los ámbitos de la asistencia sanitaria”. Para ello plantea seis bloques de recomendaciones para la mejora de la seguridad de los pacientes y los profesionales sanitarios.

A este respecto, hace referencia a la necesidad de aplicar las directrices del documento “Adaptación en la UCI de las recomendaciones de los Proyectos Zero durante la pandemia por SARS-CoV2”. El objetivo ha de ser homogeneizar los cuidados y minimizar el riesgo de infecciones relacionados con su uso. Para cumplir estos objetivos, se recomienda la promoción de sesiones online con los coordinadores de dichos proyectos. También la formación del personal sanitario de las UCI en estas iniciativas.

Mejora de la seguridad en la atención sanitaria

El documento también propone la extensión de los Proyectos Zero al resto de unidades y servicios hospitalarios. El objetivo es estandarizar las buenas prácticas, homogeneizar los procesos sanitarios y disminuir las denominadas IRAS.

Para ello, Fenin apuesta por la implementación de Sistemas de Registro y Notificación de eventos adversos en todos los hospitales. Así, se debería promover la participación voluntaria y anónima de los profesionales sanitarios.

Otro de los puntos de mejora de la seguridad en la atención sanitaria es la prevención de eventos adversos. Esta pasa por potenciar la implicación de profesionales y pacientes a la hora de prevenir, evitar y reportar dichas incidencias. Para conseguirlo, también se apuesta por la estandarización y mejora continua de los procesos. También por incidir en cada uno de los eslabones de la cadena del medicamento. Por último, recomienda avanzar en la información compartida, que evita errores en la administración de la medicación.