La presidenta saliente de la Sociedad Española de Directivos de Atención Primaria (SEDAP) María José Avilés aboga por una mejor coordinación entre comunidades autónomas para comparar y consensuar estrategias.

Recientemente se ha celebrado el congreso anual de la SEDAP, ¿cómo valora el desarrollo de la reunión tras dos años teniendo que posponer su celebración?

Este ha sido un congreso muy interesante desde el punto de vista del contenido científico. Durante estos tres días, se ha puesto de manifiesto la importancia de coordinarnos entre las distintas comunidades autónomas para compartir experiencias de éxito. Y ha sido una suerte contar con representación de todas ellas.

Termina aquí su presidencia de la sociedad científica. ¿Con qué reflexiones se queda de este periodo?

Las sociedades científicas tenemos que ser catalizadores de todo el conocimiento para luego poderlo difundir. Esa es la única manera de poder transformar el sistema sanitario; no solo aprendiendo de lo que están haciendo en otros sitios, sino comparándonos, poniendo en funcionamiento el Benchmarking. No tiene mucho sentido que partamos de cero, o que ignoremos experiencias similares, cuando vamos a implementar proyectos. Además, hemos firmado dos convenios de colaboración con otras sociedades que tienen objetivos compartidos con nosotros y tenemos que trabajar de la mano. Son la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA) y la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA).

¿Sobre qué pilares irrenunciables se deben implementar esos proyectos?

Se ha puesto de manifiesto que el paciente tiene que estar siempre en el centro de los proyectos. No se trata solo de oír su voz, sino que esa voz se incorpore en todos los diseños institucionales que hagamos. Es decir, que sus expectativas estén contempladas en los proyectos que hacen todas las Consejerías de Sanidad. Me gusta mucho el término de cocreación, porque se basa en incluir esa participación desde el inicio de la elaboración de un proyecto.

¿Y respecto a la participación de los profesionales en la gestión de Atención Primaria?

Hay que cuidar mucho al personal sanitario. Han pasado una época muy dura con la pandemia. Tienen que sentirse partícipes desde el principio de los proyectos y percibir que facilitamos su comunicación, su formación y que ponemos en marcha todas aquellas herramientas que les permiten desarrollar mejor su trabajo. Creo que una labor fundamental del directivo es conseguir empoderar al profesional. Y no se trata de que se sienta el líder del proyecto o el que lo tiene que llevar a cabo. Hay que distinguir. Los directivos tenemos que estar formados; está muy bien que estés implicado, está muy bien que estés motivado, pero la motivación solo no basta. Tienes que ir acompañada de unas competencias gerenciales, unas competencias directivas. La motivación tiene que ir de la mano del conocimiento. Por eso, desde la SEDAP se ha puesto de manifiesto nuestra apuesta por la profesionalización de la gestión sanitaria.

¿Hacia dónde va, o debe ir, la transformación de la Atención Primaria?

Durante este último congreso de la SEDAP se ha visto que hay consenso sobre cuáles son los elementos que tienen que ser transformadores del sistema. Uno es mejorar muchísimo la coordinación entre los servicios sanitarios y sociales. Se ha puesto de manifiesto en la pandemia, evidentemente. Otra cuestión clave es que estamos en la era de la transformación digital y tenemos que apostar por ella, pero teniendo claro a quiénes van dirigidas esas herramientas. Si no, abrimos una brecha digital. Contamos con una población muy envejecida en España y, por tanto, esas personas mayores y con enfermedades crónicas no las podemos dejar fuera del sistema. Todas las herramientas digitales que pongamos en marcha tienen que estar personalizadas para que esas personas más vulnerables no salgan perjudicadas. No provoquemos una falta de accesibilidad o equidad. Además, la atención a la cronicidad tiene que estar muy basada en el personal de Enfermería, como también la atención domiciliaria. De hecho, el personal de enfermería tiene mucho que decir en toda esta transformación sanitaria.

También se ha subrayado en varias mesas de la importancia de la humanización

No debemos olvidar nunca la humanización del paciente. Tenemos que hacer un cambio de paradigma cultural. El sistema sanitario tiene que enfocarse hacia los pacientes con enfermedades crónicas y que la atención a los agudos sea puntual. Del mismo modo, la integración sociosanitaria debe tener en cuenta que, igual que hay personas mayores que viven en su domicilio, hay otras que viven en residencias. Para esas personas, la residencia es su domicilio. Por tanto, a efectos sanitarios, tenemos que darle la misma prestación allí donde residan. Es algo que ha fallado en la pandemia. La residencia de ancianos ha quedado fuera del sistema y eso no puede volver a ocurrir. Es una de las grandes lecciones aprendidas.

Generalmente parece que todo depende de los recursos y la financiación

Necesitamos más financiación, sí, pero la financiación tiene que ir acompañada de cambios organizativos y estructurales. Si no, no valen para nada. Hay muchos ámbitos y muchos cambios estructurales y organizativos que no necesitan demasiada financiación. Y tenemos que ser conscientes de que nos tenemos que adaptar al paciente. Estamos volviendo otra vez a intentar recuperar la esencia de atención primaria que tiene que ser preventiva, comunitaria, orientada al trabajo en la comunidad y al trabajo en el domicilio; pero adaptándola a los nuevos tiempos y por supuesto a todas las herramientas digitales que tenemos.