Cuando se habla de lesiones provocadas por la osteoporosis, lo primero que se viene a la mente es la fractura de cadera. Pero lo cierto es que hay otro tipo que puede ser igual de invalidante y que suele producirse a una edad más temprana: la fractura vertebral. De hecho, suele ser el primer tipo de fractura osteoporótica que se produce en muchos pacientes, son una señal de que esta enfermedad silenciosa acecha. “Puede servir de aviso, indica que algo está ocurriendo y que hay que tratar de ponerle cura”.

La afirmación la hace Manuel Naves Díaz, investigador del metabolismo óseo y presidente de la Sociedad Española de Investigación Ósea y Metabolismo Mineral (SEIOMM), quien incide en que las fracturas vertebrales no sólo suelen ocurrir antes que otras más graves, sino que cuando se producen “significa que la persona tiene hasta cuatro y cinco veces más riesgo de sufrir una fractura de cadera en el plazo de diez años”.

A esto hay que unirle que, “a pesar de que no tiene una línea de discontinuidad, sí es muy importante porque limita mucho la capacidad física y funcional de la persona”. El cuadro incluye fuertes dolores, la administración de analgésicos, la necesidad de reposo y la utilización de corsés, lo que “a veces no evita que haya que ir a otras técnicas más agresivas o incluso a una cirugía”.

Reducción de la calidad de vida

Las fracturas vertebrales, por lo tanto, implican “una reducción muy importante de la calidad de vida, puede superar incluso a la de cadera en este sentido”. Naves Díaz resalta que una fractura vertebral severa “compromete la capacidad de hacer actividades cotidianas: al margen del dolor, limita mucho física y funcionalmente”, además de que puede producirse en personas no excesivamente mayores, en edad todavía laboral. “Es un problema importante de salud pública”, apostilla, ya que conlleva “bajas laborales y tratamientos costosos” con un considerable impacto económico.

“Por encima de los 50 años va aumentando progresivamente el riesgo de sufrir una fractura vertebral”, hasta el punto de que después de cumplir los 75 uno de cada tres hombres y una de cada dos mujeres va a sufrir un problema de este tipo. Además, el progresivo envejecimiento de la población hace que este tipo de lesiones “esté en constante crecimiento, como el resto de las provocadas por la osteoporosis”.

Esta tendencia está clara, pero en lo que no hay unanimidad es en cuanto a las cifras de prevalencia de este problema. Naves Díaz (que participó en el estudio EVOS (European Vertebral Osteoporosis Study)) apunta que hay variaciones según la fuente, ya que se utilizan criterios diferentes. Pese a ello, y de manera general, se puede hablar de que afecta al 20% de la población, con un impacto “algo superior pero no mucho más en mujeres que en hombres”. Es decir, que este tipo de lesión vertebral no es abrumadoramente femenina como sí ocurre con otras fracturas osteoporóticas.

Trabajar la concienciación

Las lesiones más frecuentes de este tipo se producen en la zona dorsal y lumbar, “que es la más sometida a desgaste y a presión por la curvatura de la columna, es un punto crítico”. ¿Y se puede hacer algo para evitar su incidencia? “La fractura es la consecuencia final de un problema, habría que hacer prevención antes de que ocurra”, trabajando sobre todo en los condicionantes: antecedentes familiares de osteoporosis o fracturas (“la genética influye mucho”), “los hábitos tóxicos que perjudican el hueso como el alcohol y el tabaco”, una alimentación inadecuada, una vida muy sedentaria sin hacer ejercicio…

Pese al enorme impacto sociosanitario y económico de estas lesiones, y pese a la evidencia de que pueden ser una señal de alarma de osteoporosis, el presidente de la SEIOMM llama la atención sobre que “una vez que se producen son muy poco tratadas, sólo una de cada cinco”. “Esto es muy poco frente a otras patologías”, lo que achaca a una cierta “falta de concienciación en la población, que no considera la osteoporosis una enfermedad grave como la diabetes, el ictus o los problemas cardiovasculares”. “Al daño que produce la osteoporosis siempre se le ha dado menos importancia, y con el envejecimiento poblacional son problemas que van a ir aumentando de forma exponencial”.