Físicos, químicos e inmunólogos de la Universidad McMaster, en Canadá, se han unido para modificar los glóbulos rojos con el fin de transportar agentes virales que puedan desencadenar de forma segura el sistema inmunitario para proteger el cuerpo contra el SARS-CoV-2, creando un nuevo y prometedor vehículo para la administración de vacunas.

Según los investigadores, el desarrollo de nuevas estrategias y tecnologías de vacunación es fundamental para controlar la pandemia y prepararse para futuros brotes, ya que el coronavirus sigue evolucionando y mutando. El nuevo método, descrito en la revista ‘PLOS ONE’, es un enfoque totalmente único de la vacunación.

Membranas de los glóbulos rojos

Con este método, las membranas de los glóbulos rojos se incrustan con proteínas de espiga del SARS-CoV-2, que luego forman partículas similares a las del virus. Las partículas, que han demostrado activar el sistema inmunitario y producir anticuerpos en ratones, son completamente inocuas.

"Los métodos actuales de administración de vacunas suelen provocar reacciones drásticas del sistema inmunitario y tienen respuestas de corta duración", afirma Maikel Rheinstadter, supervisor principal del trabajo y profesor del Departamento de Física y Astronomía de McMaster.

"Algunas de las vacunas que se han desarrollado han mostrado efectos secundarios. Esta plataforma de administración abre nuevas posibilidades para las vacunas y la terapéutica", añade.

Los investigadores descubrieron que las células pueden cargarse con una gran dosis de proteínas víricas y, sin embargo, es probable que produzcan pocos efectos secundarios, lo que hace que el nuevo método sea más tolerable y eficaz que otras opciones de vacunas.

Desarrollar vacunas contra variantes o nuevos virus

Esta tecnología puede adaptarse rápidamente para desarrollar vacunas contra variantes o nuevos virus que puedan surgir en el futuro, aseguran.

Los investigadores dieron a conocer esta técnica por primera vez en 2020, cuando modificaron los glóbulos rojos para que transportaran fármacos por todo el cuerpo, que podrían dirigirse a infecciones o tratar enfermedades catastróficas como el cáncer o el Alzheimer.