Almudena Ruiz, Santander/E.P.- Coordinar las investigaciones sobre las posibilidades de la Tarjeta Sanitaria Inteligente e implantarla en el mayor número de servicios gestionados por el Servicio Cántabro de Salud (SCS) es el objetivo del convenio suscrito entre el consejero de Sanidad del Gobierno de Cantabria, Jaime del Barrio, y el presidente del Banco Santander Central-Hispano (BSCH), Emilio Botín, y el rector en funciones de la Universidad de Cantabria, Federico Gutiérrez Solana. Esta tarjeta pretende convertirse en una herramienta para reducir al mínimo las esperas, trámites burocráticos y desplazamientos, con la consiguiente mejora de calidad que beneficiará tanto a la profesión médica como a los pacientes.

Se trata de un proyecto que el consejero de Sanidad, Consumo y Servicios Sociales, Jaime del Barrio, confía en que pueda ser una realidad "en un período que no supere los dos años", para lo cual, a partir del próximo mes de mayo se comenzará a aplicar uno de los cinco programas pilotos, en el que participarán 300 personas del centro de salud de Castilla-Hermida. Según explicó el consejero, el objetivo es "utilizar los conocimientos" de la UC y el SCH en el campo de las tarjetas inteligentes, para desarrollar una tarjeta que pueda aplicarse al "mayor número posible" de servicios del SCS. Para Del Barrio será una tarjeta "innovadora" y "pionera" en el ámbito nacional y confió, además, en que en el futuro sea "compatible" con las futuras tarjetas que se creen en España y Europa.

La nueva tarjeta incorporará un chip para la identificación de pacientes y el acceso a historiales clínicos y podría permitir a los usuarios efectuar reservas de cita a través de internet y facilitar datos médicos de forma que, en situaciones de urgencias los facultativos podrían acceder a su historial clínico aunque no se le atienda en su hospital habitual. Otro de los campos de investigación para la aplicación de la tarjeta sanitaria inteligente será dispensación de recetas, lo que podría convertirla también en un instrumento de racionalización del gasto farmaceútico.

De acuerdo con el convenio suscrito, tanto el Gobierno de Cantabria como el BSCH podrán poner en marcha, de forma conjunta o individualmente, cualquier programa de investigación y desarrollo tecnológico que sea de interés para la implantación de la Tarjeta. Estos proyectos se realizarán siempre en colaboración con el Grupo de I+D en Ingeniería Telemática de la Universidad de Cantabria.

Durante la firma del convenio, el presidente del BSCH, Emilio Botín, se mostró "convencido" de que gracias al mismo "surgirá la mejor tarjeta sanitaria de España y Europa", ya que, según dijo, se trata de un "proyecto de investigación pionero en el ámbito de la gestión de la Sanidad" tanto a nivel nacional como europeo. Por su parte, Federico Gutiérrez Solana señaló que el convenio supone la apertura de un "nuevo frente para la aplicación de los conocimientos desarrollados" por el Observatorio, lo que, en su opinión, "pone de manifiesto que el trabajo rinde su fruto y está bien hecho". También consideró que la Universidad de Cantabria "ha sido capaz de encontrar la forma de difundir los resultados" en beneficio de la sociedad y, en este caso, el de la Sanidad.

Ventajas de esta tarjeta sobre las actuales

Hasta ahora no hay ningún sistema sanitario en España que haya desarrollado una tarjeta con estas prestaciones, ya que actualmente, como en el caso de Cantabria, se basan en bandas magnéticas, mientras que el futuro inmediato de los próximos dos o tres años estará marcado por este nuevo tipo de tarjetas. Hasta la implantación definitiva de esta tarjeta habrá un período de convivencia, probablemente a lo largo de 2003 y 2004, con la tarjeta del SCS, que funciona desde el 1 de enero de 2002, ya que se irán desarrollando diferentes "pilotajes", normalmente de unos seis meses, como el que se va a iniciar en mayo en el centro de Castilla Hermida, y por el cual se podrá utilizar, "de manera experimental", una tarjeta inteligente en el centro de salud y en Valdecilla.

Al mismo tiempo, apuntó el consejero, "va a obligar al Servicio Cántabro de Salud a modernizar y seguir implantando la red informática", para "ser capaces" de leer la tarjeta, lo que redundará, a su juicio, en la mejora del servicio que se presta a los usuarios.