Los pacientes con insuficiencia renal que requieren tratamiento con diálisis no se pueden confinar. No se pueden quedar en casa cuando las inclemencias meteorológicas así lo aconsejan. Tres o cuatro veces por semana deben acudir a su centro sanitario y recibir su sesión de tres o cuatro horas de diálisis. Si no se hace así, el acúmulo de líquido y toxinas en nuestro organismo (consecuencia directa de la ausencia de filtración renal) puede determinar situaciones muy graves e incluso la muerte del paciente.

Cada día en Madrid se dializan 1800-1900 pacientes. Muchos de ellos fuera de los hospitales de la capital. El sistema logístico de traslado para recibir su tratamiento se ha puesto a prueba este fin de semana en Madrid de forma dramática. Los transportes públicos, las ambulancias y transportes colectivos de pacientes estaban varados. Ayer sábado, casi no llegaron pacientes a sus centros, sólo aquellos que podían utilizar el metro.

Hoy domingo la cosa no parecía haber mejorado. Ya no quedaba mucho margen. Había que trasladar a casi 400 pacientes de los centros que nos corresponde atender de manera urgente. TENÍA QUE SER HOY.

Así que nos pusimos a llamar a todas las puertas posibles desde muy temprano. Y la respuesta fue increíble. Gracias a Protección Civil, Guardia Civil, la UME, gracias al colectivo de voluntarios de 4×4 y sus canales de Telegram, y a los efectivos de la guardia Forestal.

Gracias por trasladar a los pacientes de ciudad o de ámbito rural, del norte y del sur. Gracias por el traslado de los trabajadores. Gracias porque habéis evitado complicaciones médicas muy graves. Hoy habéis salvado muchas vidas. Hoy habéis conseguido liberar la angustia de muchos hogares. Hoy me siento muy orgullosa de este país y su gente, de esta Ciudad y esta Comunidad que es de todos y para todos. Gracias, gracias y mil veces gracias.