La investigación biomédica está experimentando un notable avance en España, posicionándose en los últimos años entre los países con mejores condiciones para albergar el desarrollo de ensayos clínicos. A día de hoy, un tercio de todos los ensayos que se realizan en Europa ya cuentan con participación española. Nuestro país tiene un alto nivel científico de los profesionales, excelencia de los centros de investigación, la implicación de los pacientes y el compromiso del sector industrial, con una inversión en investigación clínica que se ha duplicado desde 2005. Al mismo tiempo, se necesita, una política coordinada de la Administración pública que potencie el desarrollo de hubs en el sector.

Todos estos temas se están abordando durante la XII Conferencia Anual de las Plataformas Tecnológicas de Investigación Biomédica: Medicamentos Innovadores, Nanomedicina, Tecnología Sanitaria y Mercados Biotecnológicos, que se está celebrado en Madrid los días 5 y 6 de marzo, y que este año está centrada en ‘Cómo potenciar hubs de investigación biomédica en España’ mediante diferentes fórmulas de colaboración público-privada. La jornada reúne a investigadores, autoridades sanitarias y representantes de compañías farmacéuticas, biotecnológicas y de tecnología sanitaria, y ha sido inaugurada por el director general de Farmaindustria, Humberto Arnés, la secretaria general de Fenin, Margarita Alfonsel, y el presidente de ASEBIO, Jordi Martí.

La inversión en ensayos clínicos realizada en España por las compañías farmacéuticas se ha duplicado entre 2005 y 2017, desde los 299 millones hasta los 662. El subdirector general de Farmaindustria, Javier Urzay, copresidente de la Plataforma de Medicamentos Innovadores, ha resaltado la fuente de riqueza y empleo que supone la investigación biomédica en nuestro país, con un récord histórico en inversión en investigación en 2017 y un crecimiento sostenido del 7 por ciento en los últimos 14 años. Esos 662 millones constituyen casi el 60 por ciento del total de inversión en I+D de la industria farmacéutica en España, que ascendió a 1.147 millones en 2017.

Este éxito se debe, según él, a la importancia de la investigación clínica y al trabajo conjunto de investigadores del Sistema Nacional de Salud, compañías farmacéuticas, centros hospitalarios, Administraciones públicas y pacientes. También, a la regulación favorable por parte de la Agencia Española del Medicamento, pionera en transponer la nueva legislación comunitaria sobre ensayos clínico. “Gracias a todo esto hemos conseguido ese puesto de referencia a nivel europeo”.

A nivel internacional, se está potenciando la participación de investigadores españoles e industria farmacéutica en los proyectos integrados en la ‘Iniciativa Europea de Medicamentos Innovadores’, colaboración público-privada que financia grandes proyectos de investigación. Un referente que, según explica Ferrán Sanz, copresidente de la Plataforma de Medicamentos Innovadores, a lo largo de su vida -desde 2008 hasta 2024-, va a suponer unas inversiones de 5.000 millones de euros y un centenar de proyectos, algunos de los cuales aún no han sido adjudicados, y donde España ocupa la sexta posición, destacando el gran número de proyectos coordinados desde nuestro país.

También en investigación en Nanomedicina, España es líder a nivel europeo. En opinión de Josep Samitier, de la Plataforma de Nanomedicina, se debe en parte a que entidades españolas coordinan ocho de los 12 proyectos europeos en este campo -el 58 por ciento del total-. Además, al analizar el Horizonte2020, se comprueba que es el único ámbito en el que se logra atraer financiación de otros países para la investigación que se lidera y coordina desde el nuestro, matiza.

Buenas perspectivas

Con todos estos elementos sobre la mesa, las perspectivas de futuro son muy positivas siempre que España siga manteniendo sus actuales atractivos para albergar investigación clínica, en concreto una legislación favorable a la I+D biomédica, estable y predecible, una adecuada protección a los derechos de protección de la propiedad industrial y un marco estimulante para favorecer la colaboración público-privada.

Ion Arocena, de la Plataforma de Mercados Biotecnológicos, ha subrayado la necesidad de colaboración entre todos los agentes del sistema, desde la investigación académica, las pequeñas startups, las empresas farmacéuticas, inversores y pacientes, y ha destacado la necesidad de contar con apoyo político claro y con un horizonte temporal a medio-largo plazo, que confiera un entorno estable para el desarrollo del sector.

Por su parte, Sergio Muñoz, de la Plataforma de Tecnología Sanitaria, ha abogado por la colaboración entre todos los sectores y porque se diseñe cuanto antes una estrategia de digitalización en la que todos participen. En lo referente a emprendedores, considera necesario un compromiso mayor en el acceso a la financiación por parte del Estado y de los organismos públicos de la Unión Europea.

Margarita Alfonsel, secretaria general de Fenin -Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria-, ha destacado la importancia de que los avances en innovación no se queden solo en una novedad, sino se conviertan en una realidad implantada de manera generalizada en el sistema sanitario.

Proyecto BEST

Durante el encuentro se ha presentado el balance del Proyecto BEST, iniciativa estratégica para fomentar la excelencia en la investigación clínica impulsada por la industria farmacéutica y en el que se integran 50 compañías farmacéuticas, 13 comunidades autónomas, 54 hospitales y seis grupos de investigación independientes. En el marco de dicho proyecto, desde 2004 la industria farmacéutica ha impulsado en España un total de 3.303 ensayos clínicos de nuevos medicamentos.

Por otro lado, los plazos para la puesta en marcha de los ensayos clínicos, un factor determinante para lograr inversiones en este ámbito, se han reducido una media del 14 por ciento en los últimos tres años, hasta los 133 días, frente a 2015, último año en el que estuvo vigente la anterior normativa.