El empeoramiento del perfil cardiovascular después de la menopausia puede contribuir a que las mujeres se vean afectadas de forma desproporcionada por la demencia. Un nuevo estudio ha identificado una relación entre el volumen de grasa cardiovascular y la radiodensidad y la función cognitiva, así como diferencias raciales en esta asociación, según han presentado durante la Reunión Anual de la Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS, por sus siglas en inglés).

El depósito de grasa cardiovascular, que resulta ser mayor en las mujeres posmenopáusicas en comparación con las premenopáusicas, es un nuevo factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. También se cree que afecta a la función cognitiva a través de vías neuropatológicas al cambiar la secreción de citoquinas inflamatorias y adipoquinas. La calidad de la grasa cardiovascular se caracteriza por su radiodensidad.

Radiodensidad del tejido adiposo perivascular

En el estudio, los investigadores identificaron una interacción significativa entre la radiodensidad del PVAT y la raza, y observaron que una radiodensidad del tejido adiposo perivascular (PVAT) más alta en la mediana edad se asociaba con un menor rendimiento futuro en la memoria episódica verbal entre las mujeres negras, pero no entre las blancas. Las asociaciones reportadas fueron independientes del volumen del depósito PVAT, así como de la circunferencia de la cintura y otros factores de confusión conocidos.

“Nuestro estudio sugiere que la calidad, más que la cantidad, del tejido adiposo perivascular en la mediana edad puede servir como un nuevo biomarcador del estado de la función cognitiva en las mujeres más adelante.