Redacción / E.P.- La organización ecologista Greenpeace ha reclamado la realización de un estudio epidemiológico en la población que ha estado y está en contacto con el fuel del ‘Prestige’, para conocer los efectos sobre la salud de este combustible. Para el desarrollo de este estudio la organización ha presentado, en rueda de prensa, un informe con propuestas para analizar el impacto en humanos, elaborado por los investigadores del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) Miquel Porta y Gemma Castaño. Greenpeace enviará el informe a la ministra de Sanidad y Consumo y a los consejeros de Salud de las comunidades gallega, asturiana, cántabra y vasca para que pongan en marcha estos estudios epidemiológicos en sus poblaciones. Conviene recordar, no obstante, que tal y como informó EL MEDICO INTERACTIVO el pasado 24 de enero (ver edición), la ministra de Sanidad, Ana Pastor, anunció en su comparecencia en el Congreso de los Diputados la creación de un Comité de Estudio y Seguimiento Epidemiológico, cuyas conclusiones se conocerán próximamente.

Durante a rueda de prensa de presentación del informe, Porta reclamó a los políticos de todos los partidos que "dejen trabajar tranquilos a los científicos y que resistan la tentación del intervencionismo", y señaló que ésta"es una oportunidad para clarificar las cosas" e indicó que " esto no es Chernóbil y afortunadamente no hay muertos, pero lo lamentable es que por el hecho de que no haya muertos no se estudie .

El informe ‘El Prestige y las personas: el impacto del vertido sobre la salud de las poblaciones humanas, la salud pública’ ofrece propuestas sobre los tipos de análisis que podrían hacerse para responder a cuestiones como si las concentraciones corporales de tóxicos son superiores en algún grupo de población, si están dentro de los límites aceptables, si están relacionadas con la zona de residencia o con las tareas de limpieza. Porta indicó que una muestra entre 400 y 3.000 personas bien repartidas entre los colectivos implicados podrá aportar datos muy valiosos.

Por su parte, la responsable de la Campaña de Tóxicos de Greenpeace, Sara del Río, advirtió que los voluntarios y gente que recogió el fuel en los primeros días y semanas han estado muy expuestos y sin métodos adecuados, "con manos y cara cubiertos de chapapote", por lo que pidió estudios en humanos para determinar que "no haya consecuencias medio y largo plazo".

El portavoz de Campaña de Greenpeace, Mario Rodríguez, ha denunciado que "tres meses después de la catástrofe no haya datos de las personas afectadas ni análisis sobre impacto en la población humana". Porta añadió que "llama la atención que no haya analíticas en humanos y sí en alimentos, agua o tierra" y precisó que estos datos son necesarios para "dar un mensaje de tranquilidad" y saber qué concentraciones hay en la gente. "Al veneno lo hace la dosis, así a concentraciones bajas es inocuo, pero a altas es tóxico", apuntó.