El Palacio Euskalduna de Bilbao fue el escenario de la celebración anual del  Colegio de Médicos de Bizkaia (CMB), presidido por el doctor Cosme Naveda, y que tuvo lugar el pasado viernes. Un emotivo encuentro con la imposición de las insignias de honor a los facultativos que se jubilaban, y la entrega de Premios a los ganadores al ‘mejor relato’ y al compromiso con la Salud, que recayó en un proyecto en Sierra Leona de Manos Unidas.

En el encuentro se dieron cita también los presidentes de Colegios Médicos de otras zonas del Estado, así como Tomás Cobo, vicepresidente del Consejo General de Colegios de Médicos españoles (Cgcom-OMC) y responsables de Sanidad del Gobierno vasco, así como el diputado de Acción Social de la Diputación foral de Bizkaia, Asier Murillo, y la concejala del Ayuntamiento de Bilbao, también doctora, Gotzone Sagarduy.

En su intervención, Tomás Cobo subrayó que el Sistema Nacional de Salud (SNS) es el eje del bienestar y de la equidad social. Para el vicepresidente de Cgcom-OMC, la generación de los médicos que se jubilan ahora pusieron los pilares de la Sanidad actual, de calidad y universal para toda la ciudadanía. ”Una generación única e irrepetible; participantes de las mayores transformaciones que ha tenido el país”.

En esta misma línea, el presidente del Colegio de los médicos vizcaínos, el doctor Naveda, además de poner en valor y posicionarse decididamente porque la colegiación para los médicos sea obligatoria, se refirió a la profesión médica “como la más respetada de la humanidad. Además explicó, con satisfacción, que de los 8.062 facultativos asociados, actualmente, 4.000 son mujeres”.

Asimismo, Naveda hizo especial hincapié en la necesidad de que los médicos sepan absorber la información de abajo hacia arriba. En esta línea, apuntó, que el Colegio de Bizkaia defiende la opinión de los pacientes a la par que la de los médicos y la ciudadanía. “Nuestra organización colegial ha traspasado las fronteras de su casa para ser miembro activo de Bizkaia”, subrayó con satisfacción.

En la gran fiesta de los facultativos vizcaínos se puso de manifiesto que la medicina es vocación, servicio y entrega, y que para ejercerla bien hace falta no solo conocimientos, sino también empatía y sobre todo humanidad.