“El 90% de los médicos de Atención Primaria (AP) demandan más tecnología para tener una mayor capacidad resolutiva que favorezca al paciente”, han subrayado Antonio Fernández-Pro, presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), y el doctor Lorenzo Armenteros, responsable del Grupo de Nuevas Tecnologías de la SEMG.

En rueda de prensa, los dos especialista, en el marco del XXVIII Congreso Nacional de Medicina General y de Familia que se celebra en Bilbao hasta el sábado, han destacado el papel de las nuevas tecnologías en la AP del futuro.

"Hay que intentar sacar del hospital toda la tecnología que puede estar más cerca del paciente"; se trata, ha insistido Fernández-Pro, "de aproximar todos los medios diagnósticos a las consultas de AP y que el hospital de dedique a los pacientes más graves”.

Fernández-Pro sostuvo la necesidad de invertir más en tecnología para la AP

Antonio Fernández-Pro, pte. de la SEMG.

Modernizar la AP

La pandemia ha puesto en evidencia las carencias del sistema sanitario. “Es el momento de modernizar las consultas del primer nivel asistencial aprovechando los últimos avances tecnológicos siempre teniendo en el punto de mira a los usuarios del sistema”, han reclamado los especialistas.

“Además, los pacientes agradecen que los médicos de AP agilicen sus pruebas diagnósticas; por eso, los políticos tendrían que invertir más en tecnología para la AP. Si no lo hacen por ellos que lo hagan por sus pacientes”, ha recomendado Fernández-Pro.

En esta línea, el doctor Lorenzo Armenteros ha mostrado su decepción con la ministra de Sanidad por anunciar, sin tener en cuenta a la AP, "una millonaria inversión de más de 400 millones para tecnología hospitalaria".

Armenteros se ha referido también a la apuesta decidida de la SEMG por el uso de la medicina algorítmica que sirva de apoyo al profesional sanitario a la hora de tomar decisiones de una forma más ágil y certera.

Medicina algorítmica

Esto, según ha explicado, se llevaría a cabo con la introducción en el sistema de algoritmos de utilidad para la práctica clínica, que sustituirían los tradicionales protocolos de actuación en papel y que, según los síntomas del paciente, guiarían, siempre bajo el criterio del profesional médico, las actuaciones a realizar con el paciente: petición de pruebas y analíticas, tratamiento, derivación al nivel hospitalario, etc.

“La medicina algorítmica no tiene nada que ver con la medicina robótica; no se trata de sustituir al médico por un robot, sino con el avance de las tecnologías dar más seguridad a los médicos y pacientes”, ha añadido Armenteros.

Los dos especialistas han reconocido que cuando el nivel de conocimiento es tan alto, precisan apoyos que agilicen su trabajo y los diagnósticos, “y más teniendo en cuenta el escaso tiempo que disponemos para atender a nuestro pacientes”.

La medicina algorítmica indicará en cada momento qué hacer y qué no hacer, “pero el médico de Atención Primaria nunca deja de tener el control porque el criterio clínico prevalece".

Han querido dejar claro que "no lo hace la máquina, lo hacen los profesionales con la evidencia que se dispone y varían las actuaciones médicas en función de la sintomatología y el grado de afectación".

Lorenzo Armenteros, del Grupo de Tecnología de la SEMG

Armenteros, del Grupo de Nuevas Tecnologías de la SEMG.

Dispositivos 

Desde la SEMG consideran, tal y como lo han reseñado Fernández-Pro y Armenteros, que se tendría que implementar en consulta el uso de aplicaciones móviles y otros dispositivos wearables que permiten hacer un seguimiento a distancia de los parámetros clínicos de los enfermos.

"En mi consulta dispongo de tecnología ya obsoleta y en la mayoría de los centros sucede lo mismo; no están invirtiendo para que los especialistas de AP seamos más resolutivos", ha señalado visiblemente contrariado el presidente de la SEMG.

Las nuevas tecnologías permitirían, por un lado, tener un mayor control por parte de los sanitarios y, por otro, un mejor autocontrol por parte del propio paciente. "La supervisión de forma remota de niveles en relación a la tensión, hemoglobina glicosilada, el aumento de peso, el pulso, etc. con mediciones continuas que obtienen la media y no solo registran momentos puntuales, permiten localizar los picos y las situaciones de riesgo, y actuar en consecuencia. Todo esto aporta un mayor valor pronóstico y diagnóstico que va en beneficio del paciente”, ha reconocido Armenteros.

Con este mismo hilo argumental, de cara a lograr una mayor autogestión de la patología, los especialistas de la SEMG ven necesario que la historia clínica electrónica salga del centro de AP.

“El paciente tiene que tener acceso a sus datos y, al mismo tiempo, él debe de tener la posibilidad de contar con nueva información en relación a parámetros medibles sobre su dolencia”, ha recalcado Armenteros.

Perspectiva de género

Los dos especialistas han incidido también en la necesidad de caminar hacia modelos de tratamientos más personalizados teniendo en cuenta además la perspectiva de género.

“Tratamientos individualizados, por ejemplo, en enfermedades crónicas que no hacen diferencias entre hombres y mujeres, porque en la mayoría de los ensayos clínicos incluyeron en su día a varones en su muestra”, ha explicado Armenteros.

De hecho, algunos de los medicamentos que se prescriben en la actualidad  incluyen dosis que en su día “fueron indicados para varones de 80 kilos de peso. Y estas dosis tendrían que adecuarse a las características de las mujeres”.

Armenteros y Fernández-Pro en la rueda de prensa sobre nuevas tecnologías

Lorenzo Armenteros y Fernandez-Pro en la rueda de prensa.

Metadatos y Big data

En opinión de los especialistas, el que desde las consultas de AP los médicos tuvieran acceso a metadatos y Big data permitiría buscar los perfiles de pacientes similares en las que las dosis de los medicamentos sí fueron efectivas, una información muy valiosa pero que está disponible en muy pocos servicios autonómicos de salud.

Desde la SEMG han abogado en el Congreso de Bilbao por el cambio hacia modelos de tratamientos más individualizados, “que nos lleve a tener consultas con mayor capacidad resolutiva".

Para ello hay que dotarlas de más medios diagnósticos, así como consultas más participativas y compartidas, tanto con el nivel hospitalario como con el propio paciente, siempre mediante conexiones seguras que salvaguarden los derechos de los usuarios.

Porque, con una AP resolutiva mejora el sistema sanitario y hace que perdure. “Si no le dotamos de más recursos, en la Primaria nos convertiremos en autómatas de los hospitales. La AP es una joya sanitaria que hay que salvaguardar”, ha sentenciado Fernández-Pro.