Aprender del pasado, analizar el presente y construir el futuro. Con estas palabras, Pilar Bartolomé, directora general de Personal del Servicio Andaluz de Salud – Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, ha resumido su participación en la I Jornada Precongresual del 22 Congreso Nacional de Hospitales y Gestión Sanitaria que, bajo el título “COVID-19: Oportunidad y Gestión”, se ha celebrado en el Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada.

La experta ha defendido que, si no hay equipo, no se puede hacer absolutamente nada y ha aprovechado a dar las gracias a ese equipo, que es por lo que se está saliendo de esta crisis bastante bien. “La inversión en Sanidad alcanza el 7 por ciento del PIB andaluz, una cota histórica”.

Y es que la crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la necesidad de una mayor inversión en Sanidad. Prueba de ello es que el presupuesto de la Consejería de Salud para el 2021, que asciende a 11.772 millones de euros, lo que supone un 6,4 por ciento más que en el año 2020 y un 19 por ciento más que en 2018.  Esto se traduce en que el gasto por habitante ha subido de 1.156 a 1.276 euros, casi un 10 por ciento más desde el 2018.

Formación y coordinación

En este contexto en el que nos encontramos, Bartolomé ha destacado la importancia de formar e informar a los profesionales sanitarios para mejorar la asistencia y poder conciliar la vida laboral y familiar. Entre sus planes está la creación de la categoría profesional de cuidados paliativos, que viene a dar respuesta a muchas cuestiones del ámbito sociosanitario, con el fin de mejorar la gestión; saber dónde se está fallando y dar respuestas a las necesidades que se están planteando.
Francisco José Guerrero García, subdirector médico de Calidad, Accesibilidad y relaciones con Atención Primaria del Hospital Universitario Clínico San Cecilio, en Granada, ha indicado que la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de un trabajo en equipo y que estos sean multidisciplinares, el trabajo colaborativo es esencial entre los distintos niveles asistenciales. Según el experto, que se ha referido a la importancia de las teleconsultas que empezaron con la telederma y se ha ido extendiendo a otras especialidades, “lo vivido en este último año nos permitirá avanzar y mejorar para la única razón por la que estamos todos aquí, que es mejorar la atención a los pacientes”.

Salud pública

En estas mismas jornadas, Carmen Valero, jefa del Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Universitario Clínico San Cecilio, de Granada, ha reivindicado el papel de la salud pública, que es clave en las pandemias, “las epidemias no se ganan con los tratamientos, sino con la salud pública”. La especialista ha hecho un repaso de cómo afrontamos otras epidemias anteriores, como la del VIH, “lo que hizo que nos replanteáramos también el concepto de promoción de la salud y que volviéramos a replantearnos qué estábamos haciendo con nuestro sistema sanitario”.

La tecnología y la capacitación de los especialistas en salud pública ha permitido haber luchado contra las enfermedades transmisibles, como el Ébola y otras causadas por vectores que han cambiado de lugar, como el Zika.

Importancia de la prevención

Según Valero, los profesionales de la de Medicina Preventiva y de Salud Pública tienen el concepto de hospital y de Atención Primaria integrado en su ADN. “Nosotros no tenemos esa brecha de la Atención Primaria y de la Atención Hospitalaria. Necesitamos que nos reconozcan nuestros gestores como autoridad en salud pública”.

La especialista ha lanzado la pregunta de si se quiere una Sanidad centrada en la prevención, donde la salud pública sea el eje vertebrador de esa Sanidad. La COVID-19 es una oportunidad para cambiar y “no podemos desperdiciar esa oportunidad”.

Transformación digital

Rosario Moreno Aguilar, subdirectora provincial de Tecnologías de Granada, ha hablado de trasformación digital, sobre el papel que tiene en el entrenamiento y formación de profesionales; y sobre ciberseguridad, de cómo mejorar y optimizar los sistemas de información actualmente implantados. En este contexto se enmarcan las tecnologías emergentes en áreas como la Medicina Personalizada, que trata de estudiar las características particulares de los individuos en función de su secuenciación genómica y la aplicación de farmacogenética; es decir, adaptando los tratamientos a los pacientes según su mapa genético. Para eso, se necesita dotar de infraestructuras, tanto tecnológicas como humanas. Así, con la incorporación de la inteligencia artificial en las imágenes médicas se dispondrá de guías para para predecir, para prevenir y para hacer recomendaciones y un mejor seguimiento de los pacientes.

Decisiones informadas

Además, los pacientes pueden hacer uso de esa información a través de decisiones informadas para mejorar su estilo de vida en términos de prevención. Otra aplicación de los datos genómicos y de la imagen médica, como datos estructurados, se centran en mejorar la precisión de la práctica clínica. Para poder llevar a cabo todo esto, es necesario formar a los profesionales sanitarios en la utilización de estos datos, con formación acreditada.

Moreno Aguilar ha citado a Henry Ford cuando decía que “solo hay una cosa peor que formar a tus empleados y que se vayan, es no formarlos y que se queden”. Ante estas palabras, la especialista ha declarado que “le parece super importante formar a nuestros profesionales y que ese conocimiento se quede en nuestras organizaciones”. Para conseguir este objetivo, “foros como este son un ejemplo que nos deben de servir para compartir experiencias y compartir información de manera que todos podamos avanzar en los sistemas sanitarios”.

Cambios organizativos

Sebastián Manzanares Galán, director médico de Hospital Universitario Virgen de las Nieves, de Granada, ha indicado que se necesitan cambios profundos en la cultura organizativa de los centros, hacer una reingeniería de los procesos de atención y financiación para hacer todo esto. “Aunque suene a mantra clásico, también hay que profesionalizar la gestión, incluyendo un modelo centralizado de compras y logística para reforzar las alianzas entre la medicina pública y la privada”.

No hay que olvidarse de que hay que fortalecer la salud pública. “El Sistema Nacional de Salud está en una encrucijada, pero debe afrontarse o debe entenderse como una verdadera ventana de oportunidad transformadora para conseguir lo que ya se empieza a llamar la tercera gran reforma del Sistema Nacional de Salud. Debemos aprovechar la COVID-19 para cambiar de rumbo sin que tener que improvisar cada día un destino diferente”.

Adaptación

José Soto, presidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) y Director Gerente del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, ha recordado la experiencia en su centro. En la primera ola, “en Madrid fue fundamental la adaptación de zonas en los hospitales para disposición de camas COVID-19, la incorporación de profesionales sanitarios de diferentes especialidades médicas a la atención de pacientes COVID-19, la creación de un programa específico de gestión de materiales, el apoyo psicológico a pacientes, familiares y profesionales; y el concepto de un hospital único en la Comunidad de Madrid”. Después de esa primera ola, “fue fundamental el plan de elasticidad de los hospitales a la espera de siguientes olas de la pandemia, lo que ha permitido una mejor y más eficiente gestión de la crisis sanitaria en la segunda y tercera ola”.

Plan estratégico

La experiencia en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, que fue la Zona 0 en Andalucía en la primera ola, la ha relatado Yolanda Lupiáñez Pérez, directora de Planificación Estratégica y Procesos. “Para abordar la pandemia se desarrolló un plan estratégico basado en el control de la variabilidad del proceso 6M: Material, Maquinaria, Metodología, Mano de obra, Medio externo y Medición. Dada la premura con la que el hospital recibió el pico asistencial de pacientes COVID-19, hubo que transformarlo muy rápidamente, pues estaba ocupado por pacientes no COVID-19 y se contaba con muy pocas camas libres, además de la escasa capacidad de extractores de ARN y reactivos y la falta de material que se tuvo de forma generalizada. Pero se consiguió dar respuesta sin colapsarse, estableciendo un plan de acción riguroso en todas las áreas mencionadas, destacando el trabajo extraordinario que hicieron los profesionales por el amor a su hospital y a sus pacientes”.

Por su parte, Mª Ángeles García Rescalvo, presidenta de la I Jornada Precongresual, ha presentado las acciones llevadas a cabo por el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, del que es directora gerente. El plan de contingencia se ha centrado en el aumento de la capacidad de camas, la disposición de camas y respiradores privados; la creación de espacios para la atención de pacientes COVID-19, como la Feria de Muestras de Armilla; la medicalización de hoteles, la intervención de residencias y la coordinación entre Atención Hospitalaria y Primaria. En sus palabras, “la pandemia ha puesto de manifiesto que el sistema posee importantes fortalezas, como la capacidad de adaptación de las Urgencias y las UCI, así como de los circuitos. Hemos aprendido que, en el marco de la ‘Cultura del NO HACER’, la telemedicina puede aportar mucho, que se puede evitar la exposición intrahospital, que hay que reforzar los lazos entre Atención Primaria y Hospitalaria; y contar con una arquitectura hospitalaria cambiante”.