"El  principal factor de riesgo de padecer Fibrilación Auricular (FA) es la edad y contra ella no podemos luchar. Cuando mayor sea la persona tendrá mayor riesgo de desarrollar FA. Pero hay otros factores como la hipertensión arterial, la cardiopatía isquémica, la diabetes, la obesidad, entre otros muchos, en los que sí se puede intervenir. Si los mantenemos bajo control se reducirán las posibilidades de padecer esta dolencia”, explica a EL MÉDICO INTERACTIVO el cardiólogo Xavier García-Moll.

El jefe clínico de Cardiología del Hospital de la Santa Creu i San Pau y responsable de Cardiología de la Fundación Puigvert, ha participado en distintos foros de debate y simposios del Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, celebrado del 26 al 29 de agosto en Barcelona, con la asistencia de 20.000 especialistas.

Xavier García-Moll-cardiólogo experto en FA

El cardiólogo Xavier García-Moll.

Lo importante, y en lo que tenemos que esmerarnos los especialistas, es en diagnosticar la FA lo antes posible, antes de que se hayan producido complicaciones irreversibles, y ponerles a los pacientes rápidamente el tratamiento adecuado para evitar complicaciones graves como accidentes cerebrales, embolias, ictus”.

Sin diagnosticar

La Fibrilación Auricular (FA) es el tipo más común de trastorno del ritmo cardíaco y se asocia con importante morbilidad y mortalidad. Más de seis millones de europeos están diagnosticados de FA, y se espera que esta cifra se duplique en 2050. En comparación con quienes no sufren este trastorno, las personas con esta arritmia tienen un riesgo de hasta entre 3 y 5 veces mayor de sufrir un ictus. De hecho, uno de cada cinco accidentes cerebrovasculares es consecuencia de la FA.

Por eso hay que controlar bien la arritmia. "Además, un ictus causado por una FA tiene un peor pronóstico que el producido por otros motivos porque los coágulos que salen del corazón son más grandes y los ictus más graves”, recalca García-Moll.

“Se estima que en España cerca del 18% de los mayores de 80 años tiene una arritmia. Esta alteración del ritmo cardíaco, en muchas ocasiones, se caracteriza por la ausencia de síntoma. De hecho, un 10% de los afectados están sin diagnosticar y carecen de tratamiento, por lo que aumenta su riesgo de enfermedad cerebrovascular”, añade con preocupación.

ACODs

El cardiólogo catalán reconoce que los tratamientos anticoagulantes de acción directa (ACODs) permiten un mejor control del paciente con FA. La anticoagulación oral, como edoxabán (lixiana) y otros tres que hay en el mercado, tiene la ventaja frente a los tratamientos clásicos (como la warfarina o el sintrom) que no necesita controles y “pueden conseguir el mismo efecto positivo o incluyo mayor con menor tasa de complicaciones”.

edoxabán, anticoagulante para la FA

Edoxabán (Lixiana) es un anticoagulante oral.

“Con los anticoagulantes directos los pacientes ganan en calidad de vida, ya que tienen menos interacciones con el tipo de dieta y con otros fármacos sin la necesidad de realizar los controles analíticos para ajustar las dosis de los fármacos tradicionales”.

El problema de los anticoagulantes directos es el precio. “Son claramente más caros que los clásicos; lo que ocurre es que se han llevado a cabo estudios de coste-efectividad y se sabe que a cuatro o cinco años los ACODs resultan más baratos para el sistema sanitario de salud (SNS) porque son más seguros para el paciente y le provocan menos problemas, sobre todo cerebrales, que si son tratados con sintrom”, sostiene Xavier García-Moll.

Insiste al subrayar que está demostrado que con la anticoagulación directa a medio plazo beneficia al SNS. “La dificultad es que los políticos los elegimos cada cuatro años y es a partir de ahí cuando se ve lo eficaz que son los ACODs. Ahí tenemos el problema”.

Adecuada anticoagulación

García-Moll se refiere a la hora de decidir la anticoagulación en los pacientes mayores que son en los que se ceba la FA. “Se tiene la idea de que el accidente vascular cerebral es culpa de Dios, pero la hemorragia es culpa mía”, dice con cierta ironía.

“De ahí que se suele coagular menos de lo que se debiera e incluso en menor dosis de la que precisara el paciente. Y, en realidad, anticoagular en menor dosis de lo que se debiera no significa que estemos protegiendo al paciente de que sufra un accidente vascular cerebral y, en cambio, seguimos manteniendo un exceso de riesgo hemorrágico. Por eso, los especialistas insistimos en adecuar las dosis de forma adecuada”.

El cardiólogo explica que durante la pandemia se liberalizó el uso de los ACODs. Porque con el sintrom se tenían que hacer controles y la Atención Primaria estaba centrada en tratar a los pacientes covid. "La administración optó por no extender los anticoagulantes directos para los pacientes".

“Sin embargo, a la vuelta a la normalidad ya tenemos Comunidades Autónomas que, por ahorrar, han vuelto al sintrom; todo un despropósito para algunos pacientes que deben de cambiar de centro de salud para recibir el anticoagulante directo”, añade.

Prevención

El experto insiste en que la prevención en la FA, y en general en las enfermedades cardiovasculares, es primordial. Podemos considerar que tener que ir al cardiólogo es un fracaso de todo el sistema, porque todo lo anterior ha fallado; la gente no tendría que ir al cardiólogo, deberían haber sido diagnosticados preventivamente”, sostiene García-Moll, que insiste en la importancia de los hábitos de vida saludables para prevenir estas patologías e incrementar la calidad de vida. “Se trata de añadir vida a los años”.