Me gustaría, ahora que afortunadamente Teresa ha mejorado y salido del peligro mortal de la infección con el virus Ébola, rendir un homenaje y felicitar a esos anónimos médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, y a todo el personal sanitario que, su única meta, ha sido la realización de su trabajo, como a diario, como todos los días, los profesionales, se enfrentan en la cuantía y ámbito de sus responsabilidad a la muerte de una manera potencial, VIH, Tuberculosis, Legionella, Dengue, Malaria, Meningitis, etc., etc. Multitud de enfermedades infectocontagiosas con las que nos encontramos, como el militar se encuentra frente al destino que le toca, con mayor o menor desconocimiento del enemigo, con más o menos armas y protección, pero con la lealtad altruista de quien profesa su profesión por vocación.

Héroes que soportan estoicamente recortes de salario, jornadas laborales interminables (a veces sin descanso obligado) y cada vez, condiciones laborales más duras e irracionales, y sin embargo, no ha salido voz de protesta o de queja, nadie de los implicados directamente se ha quejado, es más, se presentaron voluntariamente a trabajar para la enferma.

Pero como en toda moneda, cada cara tiene su cruz. Se ha hecho un circo mediático y abominable, intentando, cada parte, sacar réditos a costa de una enfermedad mortal que es la primera vez que se presenta en un país desarrollado, con una Sanidad muy evolucionada, por lo que no hay en absoluto, ninguna experiencia en la gestión de tal enfermedad, y para más inri, con una profesional contagiada, cuya existencia se ha debatido entre la vida y la muerte durante semanas.

Todos han opinado, la mayoría con una ignorancia suprema sobre el tema, todos lo hubieran hecho mejor, pero a los expertos ni se les preguntó, todos sin saber, sin preocuparse del día a día de esa enferma y de esos trabajadores que a sabiendas de la inseguridad e incertidumbre han cumplido, algunos voluntariamente, con su cometido profesional. Declaraciones políticas incomprensibles y fuera de lugar, peticiones de responsabilidades cuando se está trabajando para ganar la partida y cerrar el camino a ese enemigo letal y desconocido, donde todos ignoramos cómo se va a comportar, sin arsenal terapéutico, con protocolos hipotéticos basados en la experiencia Africana, que nada tiene que ver con la experiencia en Europa, creando una alarma social sin precedentes, convirtiendo en víctima colateral hasta el animal de compañía, cuando todos los días son sacrificados decenas de canes por ausencia de dueño y cariño, buscando réditos no solo políticos, sino de protagonismo mediático, organizando en tres días un congreso mundial sobre el virus Ébola, editando libros con los fallos del protocolo, emitiendo por TV partes médicos falsos, sin ser de la familia, o portavoces de la enferma, total, un sinsentido.

De esta experiencia debiéramos de sacar una conclusión, que tedríamos que valorar el tener uno de los sistemas sanitarios mejores ,(si no el mejor) del mundo, que debemos defenderlo, para que siga siendo público y de calidad, que debiéramos de tratar mejor y alentar diariamente a nuestros profesionales, no solo en las crisis graves, y que debiéramos ser conscientes todos, de que en el coste y sostenibilidad de este logro estamos todo el mundo implicado, desde el usuario, que debe potenciar su  uso racional, hasta la Administración política, con su uso partidista y espurio, para satisfacción de sus intereses.