La hipertensión aumenta en un 22 por ciento las probabilidades de sufrir COVID-19 grave, según un estudio realizado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

En la investigación, realizada con datos del Biobanco del Reino Unido en más de 16.000 personas infectadas por el virus, en las personas que recibían tratamiento para la hipertensión, la presión arterial sistólica de >150 mm Hg se asociaba a un mayor riesgo de COVID-19 grave en comparación con un nivel de PAS de referencia de 120 a 129 mm Hg. Lo mismo ocurrió con la PAS de <120 mm Hg.

El tipo de medicación antihipertensiva, ya sean inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina o antagonistas de los receptores de la angiotensina II, no parecía tener un efecto sobre el riesgo de gravedad de la COVID-19.

La mayor parte del efecto de la hipertensión en el desarrollo de la COVID-19 grave se demostró que era directo. Sin embargo, las comorbilidades cardiovasculares pueden haber influido, incluyendo la enfermedad vascular periférica, el infarto de miocardio, la enfermedad coronaria, las arritmias y el ictus.

También hubo otros factores que probablemente influyeron en las diferencias relativas en la gravedad de la enfermedad, como el peor estado de salud de los individuos con una presión arterial sistólica superior a la deseada, informaron los investigadores.

Aunque la tasa de mortalidad ha disminuido con el tiempo, "la hipertensión es un importante factor de riesgo de COVID-19". "Se justifica una mejor comprensión de los mecanismos subyacentes en caso de cepas más graves u otros virus en el futuro", han concluido los autores, cuyo trabajo se ha publicado en la revista científica ‘PLOS One’.