El hipotiroidismo es la enfermedad más frecuente del tiroides, la glándula que regula el metabolismo del organismo mediante la producción de hormonas.

Cuando una persona sufre hipotiroidismo disminuye la producción de sus hormonas tiroideas, lo que provoca que aumente la secreción de hormona estimulante del tiroides (TSH) en un intento de conseguir que el tiroides trabaje al máximo para recuperar el nivel normal de hormonas tiroideas, pero no lo consigue.

Esta falta de hormonas tiroideas provoca desde pequeñas molestias a graves alteraciones, ya que la existencia de un nivel adecuado de hormonas tiroideas es básica para que se lleve a cabo la mayoría de funciones del organismo. Por esta razón, el hipotiroidismo se caracteriza por una disminución de ciertas funciones, desde metabólicas o digestivas, hasta neuronales.

Pese a que se trata de la enfermedad más frecuente del tiroides, actualmente el hipotiroidismo sigue siendo una enfermedad infradiagnosticada o diagnosticada tardíamente. Hoy por hoy, cerca de la mitad de los casos de hipotiroidismo siguen diagnosticándose por un hallazgo casual debido a que al principio de la enfermedad los pacientes no padecen excesivas molestias e incluso puede que no sientan ninguna.

En la actualidad, el hipotiroidismo afecta aproximadamente a entre el 0,5% y el 1,5% de la población española, lo que equivale a 225.000- 675.000 personas, cifras que van en aumento. Además, se trata de una enfermedad predominantemente femenina.

Por todo esto la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), en colaboración con Merck, ha puesto en marcha una campaña para que se conozca mejor esta enfermedad entre la población y la importancia de revisar la función tiroidea a partir de cierta edad especialmente en mujeres menopáusicas, en casos de infertilidad, antecedentes personales de bocio, tener familiares cercanos con hipotiroidismo y también antes del embarazo. En opinión del Dr. Manel Puig, vicepresidente de la SEEN, “esta campaña es necesaria porque en España tenemos un gran desconocimiento de cuáles son las causas que provocan esta enfermedad y cómo prevenirla”.

Tipos y prevalencia

Existen cuatro tipos de hipotiroidismo: primario, secundario, terciario y la resistencia periférica a las hormonas tiroideas. El hipotiroidismo más frecuente (95%) es el hipotiroidismo primario, provocado por una insuficiencia de la propia glándula tiroidea y que puede cursar con o sin bocio.

La prevalencia del hipotiroidismo oscila dependiendo del lugar geográfico. En España, afecta a entre 5 y 15 habitantes por cada 1.000, y es más frecuente a partir de los 60 años. Por sexo, al igual que el resto de enfermedades del tiroides, esta patología tiene una prevalencia mayor en mujeres, que la tienden a desarrollar con más frecuencia en su vertiente autoinmune a partir de los 40-50 años. Asimismo, el periodo postparto es también propenso a la aparición de esta afección, por lo que es muy importante su diagnóstico antes del embarazo.

Síntomas y signos

Los síntomas más frecuentes del hipotiroidismo son el cansancio y la debilidad. Cuando el tiroides segrega un nivel bajo de hormonas tiroideas, el cuerpo funciona ralentizado y, por lo tanto, necesita menos energía para subsistir. Esta disminución del uso de energía provoca que las personas que sufren hipotiroidismo puedan aumentar de peso más fácilmente, se sientan cansadas e, incluso, que su intestino trabaje más despacio y padezcan estreñimiento.

Otros síntomas de la enfermedad son piel seca y pálida, ronquera, intolerancia al frío, calambres musculares, alteraciones menstruales, caída del cabello, bradicardia (ritmo cardíaco enlentecido), hipertensión arterial, disminución de reflejos o anemia, e incremento de los lípidos en sangre.

El aumento del tamaño de la glándula tiroides -bocio- sólo aparece en ciertos casos de hipotiroidismo primario, pero también supone un signo de la enfermedad por sí mismo. El bocio es frecuente cuando la alimentación es deficitaria en yodo.

Es importante destacar que el déficit de yodo en la dieta se ha asociado a distintos grados de disminución del coeficiente intelectual, sobre todo si acontece durante la gestación. El consumo de alimentos ricos en yodo, fundamentalmente la sal yodada, y la suplementación con yodo a las mujeres embarazadas, evita todos los problemas que se pueden derivar de este déficit. España aun mantiene, en algunas zonas del país un nivel deficiente de ingesta de yodo, según datos publicados por la SEEN, siendo uno de los países con mayor deficiencia de yodo en Europa.

Diagnóstico

El diagnóstico debería basarse, ante todo, en los síntomas. Sin embargo, en un gran número de casos, ni siquiera provocan la consulta al médico. Por ello, ante una sospecha clínica por parte del médico de que las molestias de un paciente pueden deberse a un hipotiroidismo, se deben realizar diversas pruebas, entre las que se encuentra el análisis de la hormona estimulante de la tiroides (TSH), ya que es el parámetro más sensible para el diagnóstico del hipotiroidismo.

Tratamiento

El tratamiento consiste en paliar el déficit de producción en la glándula tiroides a través de la sustitución hormonal con fármacos. Dependiendo del tipo de hipotiroidismo, el paciente, en la mayoría de los casos, deberá recibir tratamiento de por vida, o sólo mientras dure el hipotiroidismo. El tratamiento de elección es la levotiroxina sódica oral. La dosis y velocidad de instauración dependerán de la edad del paciente, la severidad del cuadro y la asociación de otras patologías.

Los pacientes deben ser controlados, al principio, cada 4-8 semanas con el fin de supervisar la respuesta al tratamiento. Para que una dosis alcance efecto pleno, serán necesarias entre 4 y 6 semanas.

Una vez alcanzada la situación de normalidad se debe realizar un control a los seis meses y otro anual. Con la dosis adecuada, los pacientes hipotiroideos tienen una alta calidad de vida y su enfermedad no limita ninguna de sus actividades.

Prevención

El hipotiroidismo causado por un déficit en el aporte de yodo se puede prevenir. Una dieta rica en yodo, que contenga pescado de mar, leche, algunas frutas y verduras y fundamentalmente sal yodada, bastará para garantizar un adecuado aporte de este elemento a la mayoría de la población. La otra causa más frecuente de hipotiroidismo (la autoinmune) no se puede prevenir, únicamente se puede detectar precozmente en la población de mayor riesgo: entre las mujeres antes de quedar embarazadas o durante el embarazo, por el riesgo que el hipotiroidismo supone, entre las mujeres en la menopausia y entre la población con antecedentes familiares de hipotiroidismo, por tener en ambos casos una mayor prevalencia.