Terry Wallis acaba de regresar de una estancia de casi veinte años en un reino de silencio y penumbra que no era el de los vivos, pero tampoco el de los muertos. Entró en coma a causa de un accidente de coche que le dejó parapléjico y cuando ni familiares ni médicos daban un adarme porque recuperase la consciencia, este vecino de Arkansas empezó a hablar de nuevo el pasado 12 de junio: "mamá", "Pepsi" y "leche" fueron las primeras palabras que pronunció. Ahora no quiere dejar de hablar, después de haber tenido la lengua dormida desde 1984. Acaba de conocer a su hija Amber, que nació poco antes del accidente y ahora tiene 19 años. Cuando despertó, Wallis pensaba que Ronald Reagan seguía siendo presidente de Estados Unidos. Una historia verdadera digna de Pedro Almodóvar, cuyo filme "Hable con ella" ha cosechado un gran éxito en Estados Unidos, informa el diario ABC.

Angilee Wallis se llevó el susto de su vida cuando su hijo, que entró en coma a los 20 años y cumplió año tras año hasta los 39 con que cuenta ahora en estado vegetativo, se dirigió a ella. La mujer se vino abajo, se fue al suelo. "Comenzó diciendo "mamá" y la cogió por sorpresa, luego dijo "Pepsi" y después "leche". Y ahora quiere decirlo todo", comentó a la agencia Ap, que ayer daba la noticia.

Alesha Badgley, directora social del Centro de Rehabilitación y Asistencia del condado de Stone, en Arkansas. Cuando se produjo el accidente, Wallis viajaba en un coche en compañía de un amigo. El vehículo se salió de la calzada y se precipitó en un riachuelo. El amigo murió y Wallis entró en un coma que parecía irreversible. Como la película de Almodóvar muestra, hay casos sin explicación médica en que los enfermos en estado de coma vuelven a despertar.

Mientras que su hija Amber ha contado que su padre quiere ahora superar la paraplejia y volver a caminar, su esposa Sandi reconoció a Ap que las casi dos décadas de ausencia no han sido fáciles para nadie en la familia: "Era duro darse cuenta de que el hombre con el que me había casado no estaba allí. Todos hemos echado de menos su compañía". Jerry Wallis, el padre de un enfermo que vuelve de la noche mental con una batería de interrogantes para médicos e investigadores, dice que su hijo parece como si quisiera recuperar el tiempo perdido y habla prácticamente sin interrupción. Es como si nada se hubiera movido en esos 19 años en que Wallis ha estado aquí, viviendo sin vivir y la realidad se hubiera congelado para él a partir de aquel instante.