El método homeopático fue desarrollado en el siglo XIX por el prestigioso médico alemán Samuel Hahnemann. Desde entonces, millones de personas lo utilizan y se ha ganado el reconocimiento de la Unión Europea, los EEUU y muchos otros países avanzados.

Su alta eficacia, bajo coste y ausencia de contraindicaciones y efectos secundarios lo avalan. Así, por ejemplo, en Alemania, Suiza y en los Países Bajos los tratamientos homeopáticos cuentan con gran aceptación, en Gran Bretaña disfrutan de la misma consideración que los oficiales y los franceses le han abierto las puertas de las facultades de Medicina, donde la homeopatía se estudia junto con la acupuntura, la quiropráctica y la fitoterapia en cursos de especialización de doctorado de “medicina natural”.

Tras muchísimos años de ciertas diferencias y desconfianza, nuestro país se ha dejado seducir también por la homeopatía. De hecho el mercado homeopático español está experimentando crecimientos de entre un 10 y un 15% en los últimos años, siendo el Oscillococcinum (antigripal de referencia por su acción preventiva y sintomática en estados gripales), el medicamento homeopático líder en España.

Sus defensores subrayan que más que de medicina alternativa debería hablarse de método complementario al oficial, pues pueden utilizarse de forma complementaria en función de la patología o trastorno a tratar.

Principios fundamentales

El término homeopatía viene del griego homoios (similar) y pathos (enfermedad), de modo que su objetivo es estimular la curación del organismo por sus propios medios, al buscar una similitud entre los síntomas del individuo y las características del medicamento. Se trata de un método terapéutico que utiliza medicamentos en pequeñas dosis, a veces infinitesimales, por lo que no causa efectos secundarios.

Se basa en tres principios fundamentales:

Ley de la similitud: toda sustancia que en dosis altas produce síntomas patológicos en un sujeto sano, puede anular dichos síntomas en personas enfermas si se suministra en dosis bajas y especialmente preparadas.

Ley de la individualización: cada persona tiene una sensibilidad y capacidad de reacción específica ante una determinada enfermedad, por lo que el medicamento empleado ha de ser a la medida de cada enfermo.

Ley de la infinitesimalidad: el proceso por el que una sustancia tóxica pasa a tener efectos terapéuticos consiste en bajar la concentración de la misma hasta que su poder tóxico se convierta en terapéutico.

Fabricación y administración

Los medicamentos homeopáticos se fabrican a partir de sustancias denominadas “cepas homeopáticas”. En la actualidad se utilizan aproximadamente 2.900 cepas que son de origen vegetal, mineral o animal. A partir de estas cepas y tras una serie de diluciones (con las que va disminuyendo la concentración de la cepa originaria) y dinamizaciones (agitaciones estandarizadas) se fabrica el medicamento homeopático. En el etiquetado aparece el nombre de la cepa en latín seguido del número de diluciones y el método seguido para la dilución. Un ejemplo de medicamento homeopático, el Influencinum 9CH, indica que a partir de esta cepa se han realizado 9 diluciones según el método de Hahnemann.

La administración de la homeopatía es muy sencilla. Se comercializa en forma de pequeños y prácticos tubos de gránulos, glóbulos o comprimidos que deben dejar disolverse debajo de la lengua. También en forma de jarabes, gotas y ampollas bebibles, que han de mantenerse en la boca unos segundos antes de tragarlos. En uso pediátrico, se pueden disolver en un poco de agua, en un vaso o en el biberón, sin calentarlos.

Utilidad

La homeopatía puede ser utilizada terapéuticamente frente a la gran mayoría de las enfermedades comunes, como afecciones bucales, gripes y catarros, trastornos digestivos, estrés e insomnio, entre otras, además de ejercer un efecto preventivo de las mismas. Frente a patologías crónicas puede disminuir la frecuencia de aparición de crisis, brotes o recaídas.

Los tratamientos homeopáticos no pueden hacer nada frente al cáncer, pero pueden ser de utilidad al hacer disminuir ciertos efectos indeseables de terapias específicas como la quimio o la radioterapia.

¿Son seguros?

Reglas muy estrictas y normas técnicas complejas empleadas en la preparación de los medicamentos homeopáticos garantizan una fiabilidad y una reproducibilidad óptima. Por su inocuidad, su consumo es totalmente seguro, incluso cuando se trata de niños y mujeres embarazadas, si bien es necesario consultar siempre al médico o farmacéutico antes de iniciar un tratamiento homeopático.

Consulte con su farmacéutico o su médico. Ellos le recomendarán el tratamiento homeopático más adecuado en su caso.

FUENTE PRINCIPAL: Laboratorios Boiron.