Por todos es conocido que, desde el momento en que se produjeron las transferencias sanitarias -las últimas hace casi veinte años-, contamos con diferentes modelos de Inspección en función de la comunidad autónoma correspondiente. También es notorio que los principios generales que deberían prevalecer en cuestiones relevantes, como el visado, se han ido diluyendo y depende de cada territorio que el trabajo lo desempeñe uno u otro profesional. Mientras tanto, y a pesar de todos estos contrastes, el Ministerio de Sanidad permanece inmóvil y la homogeneización de funciones se hace esperar.

Al mismo tiempo, en lo referente a la estatutarización, la Inspección ha ido quedando al margen del dispositivo sanitario. La decisión de dotar al sector de carácter funcionarial hoy no tiene sentido, y al igual que el INSS ha desarrollado sus propias inspecciones, la Inspección de Servicios Sanitarios debería centrar su objetivo en la inspección del propio sistema.

Bajo esta perspectiva, Javier Marco, jefe de Servicio de Calidad y Planificación del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, considera que la Inspección del sistema sanitario pasa por la acreditación, calidad y seguridad clínica, “mucho más que lo que puede ser el control de las prestaciones que en estos momentos lleva a cabo el INSS por sus propios medios”. En su opinión, mientras el esfuerzo se duplica en cuestiones como la incapacidad temporal, el sector de la Inspección debería centrarse en el aspecto sanitario y asistencial (calidad clínica y seguridad), para lo cual es precisa la integración tras el consiguiente proceso de estatutarización. “La diversidad es grande: Castilla-La Macha, por ejemplo, ya lo ha establecido, y en la Comunidad Valenciana hemos llevado a cabo algunos intentos y estado a punto de aprobar el Decreto, pero no se ha logrado. Es preciso que el Ministerio establezca unas directrices generales”.

Contar con la FAISS

Marco reconoce que han sido muy pocos los contactos que se han mantenido con la Administración. “En los próximos meses, espero que tanto el Ministerio como la AEMPS nos tengan un poco más en cuenta, entre otras cosas porque gran parte de los requisitos de la Agencia en relación con el visado creo que los deben consensuar con nosotros -o al menos conocer nuestra opinión-. No tiene sentido que establezcan condiciones sin contar con la FAISS, que somos en realidad quienes vamos a llevar a cabo el seguimiento de los visados”.

Pero, la opinión de los inspectores sanitarios deberá ser tenida en cuenta, no solo por su aportación desde el punto de vista económico, sino también desde la seguridad del paciente. “La seguridad y calidad del paciente tiene mucho campo, y en España, en contra de los países anglosajones, no están suficientemente desarrolladas. Puede y lo debe desarrollar la Inspección -apunta- y creo que hay ahí un ámbito enorme de trabajo colaborando en la elaboración y seguimiento de procedimientos, de protocolos…”. Es necesario llevar a cabo un seguimiento también de prescriptores, de desviaciones, de complicaciones, de efectos secundarios, independientemente de que el producto tenga visado o no (o si está financiado o no) porque tampoco los problemas de salud se acaban con la financiación, o la responsabilidad del sistema sanitario termina con que un producto esté financiado o no. “La responsabilidad del sistema, cuando estás hablando de un sistema sanitario, tiene que ser de todo, no solo de lo que se financia”, concluye.

Para Javier Marco, el futuro no se vislumbra sin apostar por la calidad y seguridad. “Es una obligación ética preocuparnos por la seguridad de nuestros pacientes y por la calidad de la asistencia que damos, que deben ser el objetivo estratégico del sistema sanitario. No podemos dar una asistencia sin seguridad, es evidente, y tenemos que tender a la mayor calidad posible”.