La Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM) ha mostrado su posicionamiento sobre la situación de abandono y deterioro en que se encuentran los grandes hospitales públicos de la Comunidad de Madrid. La Asociación advierte en su análisis de que los grandes hospitales generales "se caen a pedazos" sin que la Consejería de Sanidad invierta lo necesario en su mantenimiento. censura que no hay planes de remodelación estructural para estos centros, que la privatización y los conciertos son una lacra económica y que todo ello conduce al ahogamiento de la Sanidad pública, que necesita menos recortes y más inversión.

"Hubo una vez, antes de la crisis, un plan para remodelar los edificios de los grandes hospitales públicos de Madrid, pero se abortó tras remodelar el Hospital Clínico. Es indudable el hecho de que los grandes Hospitales Generales de Madrid son edificios antiguos que necesitan algo más que un simple lavado de cara, pero los hechos demuestran que hay una desidia administrativa en su mantenimiento. Ya no es noticia que los techos se derrumben o que se inunden las consultas, volverá a serlo cuando haya desgracias personales", destaca la AFEM.

La Asociación compara "fotografías de una sala de TAC de Urgencias en el Ramón y Cajal" con las de "un flamante y nuevo hospital, el problema es que ese flamante hospital es privado o está privatizado". Y censura que "en el 2012 vimos con asombro cómo el presupuesto dedicado a los grandes hospitales en algunos casos se reducía al 50 por ciento para ser desviado a los Hospitales de Aguirre, hecho necesario para proceder a una privatización en condiciones ventajosas. Hoy en 2016, no sólo no se recuperan las inversiones, sino que continúan los recortes mientras la Consejería de Sanidad quiere eliminar camas de agudos, más caras, para reconvertirlas en socio-sanitarias vaya usted a saber dónde".

Para la AFEM, "si los techos se caen no sirve decir que ha llovido y los edificios son viejos, se caen por falta de mantenimiento de los mismos y de las viejas conducciones de agua de caña de hierro oxidada. No hay planes de remodelación estructural, pero todos los veranos cierran plantas para pintarlas y cambiar algún enchufe o baño, obras que duran tres o cuatro meses a costa del presupuesto ahorrado en no cubrir suplencias y elevar la Lista de Espera. No hay inversión", resume.

Otra crítica es que "los hospitales privatizados y conciertos son una lacra económica con presupuestos al alza por contrato, mientras se recorta en los grandes. Pero resulta que el grueso de la atención, y la más compleja, se concentra en estos Hospitales Generales, con habitaciones donde ingresan múltiples pacientes y que se caen a pedazos ante los ojos atónitos del ciudadano.  Y así seguimos esperando a que ya no sean operativos, un buen momento para privatizar".

Una sociedad más próspera

La Asociación destaca en su posicionamiento que "la Sanidad pública no genera beneficios económicos sino bienestar y salud, la inversión realizada se devuelve en forma de una sociedad más próspera. A la Sanidad privada no le interesa una sociedad sana, económicamente hablando, y las compañías de seguros saben bien que su esquema de negocio está basado en la selección de riesgos, cosa inviable en un Servicio Público". 

"La Sanidad privada es rentable cuando se basa en estos términos o cuando es el paciente quien la paga íntegramente. Los hospitales privatizados funcionan con el mismo esquema, se desincentiva el interés por gastar en los pacientes de área, pero se incentiva la captación de pacientes externos, que se cobran aparte y sobre los que ejercen un férreo control de selección de riesgos. Un Hospital General dejará de serlo inmediatamente tras su privatización jugando con esa baraja", añade.

Así, la consecuencia para la AFEM es que "vemos cómo se derrumban unos, en sentido literal y presupuestario, mientras otros relucen engullendo presupuestos públicos, como reconocen los propios empresarios". Y por ello, "una Consejería que apueste por el futuro debe considerar cuidar las estructuras sanitarias y arquitectónicas más allá de la importancia del titular o el "tweet" del momento. La Sanidad Pública se ahoga, se cae a pedazos, no precisa más recortes sino fuertes y eficientes inversiones", concluye.