Los primates con cerebros grandes como los humanos y grandes simios, pueden dominar movimientos de manos más complejos que aquellos con cerebros más pequeños. Sin embargo, las habilidades motoras finas, como el uso de herramientas, lleva más tiempo para aprenderlo, y los humanos tardan aún más. Las especies de cerebro grande, como los humanos y los grandes simios, en realidad no aprenden más lentamente que otros primates, sino que comienzan más tarde, según han demostrado investigadores de la Universidad de Zúrich.

Sandra Heldstab, bióloga evolutiva del Departamento de Antropología de la Universidad de Zúrich, y su equipo querían saber por qué los humanos tardan más que sus parientes más cercanos en aprender habilidades motoras finas y observaron 36 especies diferentes de primates en un período de más de siete años para intentar responder a esta pregunta.

Estudiaron 128 animales jóvenes en 13 zoológicos europeos desde el nacimiento hasta la edad en que habían alcanzado la destreza de nivel adulto. Lo que la sorprendió fue que todas las especies de primates estudiadas aprendieron sus habilidades manuales respectivas en exactamente el mismo orden.

“Nuestros resultados muestran que el desarrollo neuronal sigue patrones extremadamente rígidos, incluso en especies de primates que difieren mucho en otros aspectos”, dice Heldstab.

Retraso en el aprendizaje

Sin embargo, los investigadores encontraron grandes diferencias en las habilidades motoras finas específicas de los adultos de diferentes especies de primates. Las especies con cerebro grande como macacos, gorilas o chimpancés pueden resolver tareas mucho más complejas usando sus manos que los primates con cerebros pequeños como lémures o titíes.

“No es coincidencia que los humanos seamos tan buenos usando nuestras manos y herramientas, nuestros grandes cerebros lo hicieron posible. Un gran cerebro es igual a una gran destreza”, dice Heldstab.

Sin embargo, la destreza tiene un costo: en especies con cerebros grandes como los humanos, a los bebés les lleva mucho tiempo aprender incluso los movimientos más simples de las manos y los dedos.

“No es solo porque estamos aprendiendo habilidades más complejas que los lémures o los callitrícidos, por ejemplo. Es principalmente porque no comenzamos a aprender estas habilidades hasta mucho más tarde”, precisa Heldstab. Los investigadores piensan que la razón de esto puede ser que los cerebros más grandes de los humanos están menos desarrollados al nacer.

“Nuestro estudio muestra una vez más que en el curso de la evolución, sólo los mamíferos que viven mucho tiempo y tienen suficiente tiempo para aprender fueron capaces de desarrollar un gran cerebro y complejas habilidades de motricidad fina, incluyendo la capacidad de utilizar herramientas. Esto deja claro por qué tan pocas especies podrían seguir nuestro camino y por qué los humanos podrían convertirse en el organismo más tecnológico de este planeta”, concluye Sandra Heldstab.